Cuando Demna presentó en sus redes sociales The Zero, unos zapatos de suela ultraligera moldeada en 3D que redefine el minimalismo y que forman parte de la colección otoño/invierno 2025 de Balenciaga, el diseñador aclaró que lo hacía para acercar al mundo “a la libertad del barefoot”. Los comentarios demostraron que este tipo de calzado —si bien es cierto que el diseño de Balenciaga es especialmente extremo— o despierta pasiones o genera odio. Cuando se camina tan cerca del suelo, parece ser que no hay lugar para los grises. El calzado barefoot (en inglés, descalzo) se caracteriza por adaptarse al pie, devolviéndole su papel principal al ofrecerle amplitud y libertad para moverse de forma natural. Pero para que se considere como tal, el también conocido como calzado respetuoso ha de contar al menos con una puntera amplia que respete la anatomía del pie y una suela flexible y completamente plana, sin elevación en el talón.El año pasado, las controvertidas Vibram Fivefingers —una de las marcas más populares de zapatillas con dedos— se colaron en el índice de Lyst de las piezas más deseadas del segundo trimestre de 2025, demostrando así haber dejado atrás la polémica desatada por asegurar en su publicidad que su calzado ayuda a fortalecer los músculos y a reducir el riesgo de lesiones. Unas promesas que al no haber sido demostradas científicamente, Valerie Bezdek llevó a juicio en 2012. La compañía llegó a un acuerdo según el cual quienes hubieran comprado en Estados Unidos unas Vibram FiveFingers después del 21 de marzo de 2009, podría pedir el reembolso de lo que pagó por ellas. El director ejecutivo de Vibram USA, Mike Gionfriddo, aseguró a The Wall Street Journal que el motivo por el que propusieron el acuerdo fue evitar los costos de un litigio prolongado. “Seguimos negando categóricamente las acusaciones de la demanda”, afirmó. ¿El actual mensaje con el que se publicitan? “Con Vibram FiveFingers, facilitas una conexión más profunda entre tu cuerpo y el entorno”. Las ventas han demostrado que el acuerdo no se interpuso en el éxito de la marca, que ha logrado incluso convencer no solo los acérrimos fans del calzado barefoot, sino también los no siempre fáciles de engatusar fashionistas, quienes cayeran rendidos ante este tipo de calzado. Letizia Ortiz, por cierto, ha lucido con orgullo el modelo Geo Court III de la marca inglesa Vivobarefoot, un diseño de cuero que solo pesa 239 gramos y cuya suela, fina y flexible, es de únicamente 2,5 milímetros. Y tal es la revolución que supone este tipo de calzado que Inditex ya se ha metido de lleno en el negocio poniendo a la venta en Zara y Oysho modelos que tratan de darle también cierta estética a la pisada más cómoda del mercado. Un paso más hacia la saludLa podóloga Neus Moya habla de sus beneficios. “Es un calzado que respeta la forma del pie: tiene la puntura amplia, es flexible e influye lo menos posible en la marcha al permitir que los dedos participen en la estabilidad. Con este calzado toda la musculatura interior del pie trabaja. Cuando el pie funciona bien, va a repercutir en las rodillas, en la cadera y en la postura en general”, asegura. “La otra parte que hay que tener en cuenta es la del estímulo. Gracias a su suela flexible y fina, que no está amortiguada, el sistema nervioso participa. Por tanto, tenemos una mayor percepción de apoyo, nos permite ajustar más el equilibrio, tenemos una mayor capacidad de adaptación al terreno y sobre todo, hace una relación más consciente con el propio cuerpo”, explica a S Moda. No son pocas las firmas que están incluyendo entre su oferta diseños barefoot. Mustang Free presenta junto a Vibram una colección cápsula que integra tecnología de alto rendimiento en el calzado respetuoso. En estas zapatillas el diseño, la biomecánica y la conexión con el suelo se unen en una propuesta pensada para el movimiento natural. El Dr. Juanjo López, traumatólogo deportivo e infantil y médico traumatólogo del tenista profesional Carlos Alcaraz, explica por qué es tan beneficioso este calzado a la hora de hacer deporte. “Si hablamos de caminar o de actividades que implican muchos pasos, hay que tener en cuenta una transición progresiva, pero en el gimnasio, sobre todo en el trabajo de fuerza, lo que necesitamos es la máxima estabilidad y la mayor propiocepción”, asegura. Comenta que de tal forma se evita que se mueva el tobillo y que se pierda estabilidad al hacer ejercicios como una zancada o peso muerto. “Esto es importante porque puede repercutir en un mayor índice de lesiones, una peor técnica de ejecución o unos menores beneficios del propio entrenamiento. Por tanto, especialmente en el ámbito deportivo y en el trabajo de fuerza, lo que conseguimos es una mayor propiocepción y estabilidad, lo que se traduce en una mejor técnica y un menor índice de lesiones”, dice.Se estima que el mercado de este tipo de calzado, según indica Allied Market Research, generará 788,7 millones de dólares para 2031, por lo que por más que haya tantísimas personas a las que les espante, las cifras indican que en el futuro, muchas personas andarán con los pies (casi) en el suelo… Y no precisamente por humildad, sino por salud y comodidad. “Poco a poco va calando el mensaje de la importancia de la salud del pie. Cuando una persona sabe cómo funciona su pie y empieza a notar que tiene más estabilidad y control con este calzado, la estética pasa a un segundo plano”, señala Moya, que asegura que cada día ve en consulta cómo quienes prueban el calzado barefoot dicen que ya no hay marcha atrás. La podóloga asegura que la sociedad se va a ir acostumbrando a ver este tipo de calzado hasta el punto de que no despertará extrañeza. Pascual Ros García, Product Manager de Mustang, coincide con ella. “Todo lo nuevo suele ser controvertido, pero poco a poco el ojo se hace a los nuevos diseños y sin darnos cuenta, nos acostumbramos a verlos. El calzado ancho no solo existe en el barefoot, en los últimos años los zapatos han cambiado y las punteras se han hecho más anchas sin darnos cuenta, no por tendencia sino por demanda de los consumidores. Cada vez priorizamos más el confort y elegimos zapatos que no nos duelan”, dice antes de asegurar que el paso con Mustang Free es ir más allá y poner por delante nuestra salud sin renunciar a la estética.Caminando hacia el estiloCon la intención de reinterpretar el calzado barefoot desde una mirada más elevada nace Peralba, que apuesta por diseño contemporáneo, materiales de alta calidad y fabricación made in Spain. Clara y Adell Moncho Jiménez, fundadoras de la marca, señalan que en la actualidad, la oferta de calzado minimalista ha evolucionado, comenzando a haber muchas más opciones para diferentes ocasiones y estilos. “Para cambiar la percepción de la gente al respecto de la estética del calzado barefoot hace falta divulgación. Entender que las formas responden a una lógica funcional. Así, dejan de parecer extrañas y se perciben como una nueva forma más consciente y contemporánea”, explican. “Peralba se posiciona como una marca de moda que hace barefoot. A los ojos de un desconocido no pasarían como barefoot”, dicen las hermanas. El motivo por el que crearon la firma es la creciente sensibilidad hacía el bienestar, el movimiento natural y poder relacionarse con el cuerpo de una forma más amable. Sin embargo, esa necesidad no siempre encontraba una traducción estética, y por eso fundaron la marca. “Surge de la idea de que el bienestar no debe vivirse como una renuncia al estilo. Queríamos una firma que respetara la anatomía del pie sin renunciar a la belleza, a la calidad de los materiales ni a la elegancia contemporánea. Diseñamos con la convicción de que la funcionalidad y el refinamiento pueden convivir. En el fondo, nace para reconciliar dos aspiraciones que durante demasiado tiempo se han presentado como opuestas: sentirse bien y verse bien. Para nosotras, ahí está la verdadera modernidad”, aseguran.Un calzado controvertidoLa asesora de imagen y estilista Sheila Picher cree que el motivo por el que el calzado barefoot genera debate es que cuestiona directamente uno de los pilares históricos de la moda: antepone la salud y la libertad del cuerpo a la estética y su diseño responde más a una lógica funcional que rompe con lo que la gente está acostumbrada, algo que en la moda siempre genera fricción. “Muchas personas lo perciben como ‘poco favorecedor’ porque no estiliza la silueta ni alarga la pierna, que son dos de los efectos más buscados en el calzado tradicional. Por eso genera rechazo inicial: no encaja con ese ideal estético que tenemos aprendido. Es un tipo de calzado que, más que feo, yo diría que es honesto: no disimula la forma real del pie, y eso nos descoloca”, dice.Para adentrarse en el mundo del calzado con Skims, Kim Kardashian se ha aliado con Nike para crear unas polémicas sneakerinas que cuentan con incorporan la separación de dedos que define la silueta Tabi de Margiela y que suponen una reinterpretación de las Nike Air Rift de Nike, un modelo barefoot que lucen celebridades como Jennifer Lawrence y Sarah Jessica Parker.Picher considera que la manera de que este pueda ser un calzado estiloso es no exigirle que estilice. “Ahora las marcas ya cuidan más los diseños, los acabados y los materiales, por lo que tenemos muchas más opciones para integrar este calzado más fácilmente. Para que se considere estiloso, creo que la clave está en intentar no forzarlo en looks muy sofisticados, sino más bien en construir el look a su alrededor”, dice.“Si aplicamos el sentido común, vemos que es un calzado que va a funcionar genial dentro de una estética más relajada y natural, donde la identidad propia pesa más que esa idealización de la silueta. Cuando hay coherencia estética y se entiende como parte de un estilo de vida, el barefoot deja de parecer raro y empieza a tener sentido”, asegura.Y si mujeres que tan pendientes están del estilo como Sarah Jessica Parker y Kim Kardashian ya se han rendido ante la comodidad de este calzado, ¿quizás ha llegado el momento de pisotear el manido y trasnochado lema ‘para lucir, hay que sufrir’?