Donald Trump ha conseguido desquiciar a analistas de todo el mundo con una ráfaga de mensajes contradictorios. El líder estadounidense alimenta su red social Truth Social a diario con amenazas seguidas, a los pocos minutos, por la euforia de un “prácticamente negociado” acuerdo con Irán. El ruido que emerge de la Casa Blanca contrasta con el silencio de Teherán, quien admite avances en el camino al armisticio, pero niega que aún se haya puesto punto y final a la guerra.Según la agencia semioficial iraní Fars, los persas consideran que cualquier proceso de negociación está condicionado a exigencias estructurales y no negociables: el fin de la ofensiva militar en todos los frentes, el levantamiento del bloqueo estadounidense, la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero y el cese de lo que describen como medidas de presión económica y militar.Pese al optimismo de Trump, que augura un trato en cuestión de días, Teherán afirma que por el momento sólo existe un “marco de principios” sin contenido definitivo. En ese sentido, el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores persa Ismail Baghei señaló que “la tendencia esta semana ha sido hacia una reducción de las disputas, pero aún hay cuestiones que deben discutirse mediante mediadores”.Según medios estadounidenses, el régimen de los ayatolás está listo para hacer concesiones en su plan nuclear y renunciar al enriquecimiento de uranio con fines militares –Irán niega desde hace décadas que busque fabricar un arma de destrucción masiva–, así como reabrir el conflictivo estrecho de Ormuz, cuyo tránsito de petroleros se ha desplomado desde el inicio de la guerra. Mientras Estados Unidos exige libertad de navegación sin restricciones, Irán insiste en su soberanía sobre el paso y en su derecho a regular el tránsito de buques, incluso mediante peajes o mecanismos de autorización.La Guardia Revolucionaria avisa de que una nueva agresión a Irán tendrá una respuesta “infernal”En paralelo, distintas fuentes citadas por medios internacionales han descrito el posible entendimiento como un proceso por fases, más que como un tratado inmediato. Según estas informaciones, el esquema incluiría primero el fin formal de las hostilidades, después una resolución parcial de la crisis del estrecho de Ormuz y, finalmente, una ventana de negociación de varias semanas para intentar alcanzar un acuerdo más amplio. Sin embargo, incluso dentro de este marco, persisten discrepancias sobre la secuencia, el alcance de las concesiones y el papel de los actores regionales.En este clima de incertidumbre, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha endurecido el tono público. En un mensaje difundido ayer, advirtió de que cualquier nueva agresión contra Irán desencadenaría una respuesta “infernal” que se extendería por toda la región “y más allá”, según informó la agencia Fars. Un alto mando aseguró que las fuerzas armadas iraníes se encuentran en el máximo nivel de preparación en todos los dominios –terrestre, aéreo, naval, espacial y cibernético– ante lo que describen como “guerra híbrida” impulsada por Estados Unidos e Israel.Otro pieza puntal del posible acuerdo es Líbano, donde a pesar de la tregua firmada entre el Gobierno e Israel, los combates contra la milicia Hizbulah continúan en el sur, mientras Tel Aviv repite que no retirará sus tropas hasta haber derrotado al grupo armado.El primer ministro, Beniamín Netanyahu, ha sido el principal elemento de presión en la guerra con Irán, un conflicto que para el Gobierno israelí, aún no ha terminado. En un mensaje publicado redes sociales, Netanyahu insistió en que Israel mantiene su derecho a defenderse frente a cualquier amenaza, “en todos los frentes”. Además, afirmó haber “hablado con Trump sobre el marco del acuerdo” y subrayó que cualquier pacto final debe “eliminar por completo la amenaza nuclear iraní”. Según él, esto implica el desmantelamiento de las instalaciones de enriquecimiento de uranio y la retirada del material nuclear ya enriquecido del territorio iraní.Teherán afirma que por el momento sólo existe un “marco de principios” sin contenido definitivoEl parlamento israelí se prepara para convocar elecciones en los próximos meses, y la oposición quiere utilizar el fracaso de la ofensiva contra el régimen iraní para hacer caer a Netanyahu, a quien culpan de un fallo de estrategia en el conflicto.Un armisticio entre persas y norteamericanos en todos los frentes podría frustrar los objetivos israelíes en Líbano.Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo
Irán responde con silencio al optimismo de Trump sobre un pacto
Israel insiste en que todo trato pasa por el desmantelamiento del plan nuclear











