Tarde de emociones en el Etihad Stadium. Tarde de despedidas, de recuerdos y de fibra sensible. Tarde de homenajes. Sobre todo el que el Manchester City brindó este domingo a su entrenador, Josep Guardiola, que deja el cargo tras diez temporadas, veinte títulos y un sello intransferible de fútbol atractivo y ofensivo. “Os quiero, os quiero mucho, ha sido increíble, por eso he estado tantos años aquí”, se arrancó micrófono en mano Pep al final del encuentro desde el centro del campo. “Hemos ganado muchos trofeos y por eso el vídeo que me habéis puesto es tan largo. Me acuerdo de los títulos pero sobre todo de estos jugadores increíbles, de los miembros del staff, de todos los dirigentes, de Ferran Soriano, del propietario y de esta maravillosa afición”, se extendió un Guardiola con la voz tomada por momentos. El público le iba interrumpiendo para corear su nombre. En la grada su padre, Valentín. “Ayer mi padre cumplió 95 años, ¡Guau! Quizás él no se dé cuenta, pero estoy bastante seguro de que Cris [Serra], una mujer excepcional y mis hijos se darán cuenta dentro de muchos, muchos años de que el nombre de mi familia estará aquí para siempre”. Se refería Guardiola al hecho de que la tribuna norte del estadio, inaugurada ayer con una ampliación de 7.000 butacas, lleva su nombre desde ahora. Es la Pep Guardiola Stand. Fue una despedida a la altura de una leyenda. Con Pep se marchan dos futbolistas fundamentales de esta época gloriosa para el club citizen. Se trata del defensa John Stones, que ha estado durante todos los años del de Santpedor, y del centrocampista Bernardo Silva, que ha militado en el equipo celeste nueve temporadas y que ya saltó al campo, con el brazalete de capitán, entre lágrimas. Lágrimas que se reprodujeron cuando fue sustituido entre una cerrada ovación. En ese momento también lloró Guardiola y los dos equipos le hicieron el pasillo al portugués. Este gesto se repitió cuando fue relevado Stones.Pero, en su mayor parte, fue una tarde para el entrenador, cuya canción entonaron los aficionados hasta la saciedad desde antes de que arrancase el partido. La historia dirá que dirigió su último encuentro frente al Aston Villa de Unai Emery. El técnico vasco se abrazó con él de forma estrecha y le entregó un detalle por parte del Villa. Después, el encuentro derivó en la derrota del City (1-2). Semenyo, uno de los últimos fichajes del técnico de Santpedor, avanzó a los de Manchester al aprovechar un mal despeje de la defensa a la salida de un córner (42). Empató en el 47 Watkins también al aprovechar un balón muerto en el área tras un saque de esquina. El propio delantero del Villa anotó el 1-2 con un golazo espectacular en el que dejó sentado a Stones (62). Foden igualó en el 90 pero su tanto resultó anulado por un fuera de juego milimétrico, algo que provocó los abucheos de la grada. Guardiola y Bernardo Silva .Phil Noble / ReutersGuardiola estuvo sentado en el banquillo mucho más tiempo de lo normal, sin nada clasificatorio en juego, pero no perdió la oportunidad de dar instrucciones de manera intensa en las pausas de hidratación. Fueron las últimas “Pep talks”, como las define un Erling Haaland esta vez fuera de la convocatoria.La historia también relatará que el partido fue aprovechado para inaugurar la tribuna norte y que eso provocó un récord de asistencias en el Etihad (60.332 espectadores). Guardiola ya tiene una tribuna con su nombre y dentro de un tiempo se erigirá una estatua con su figura en los aledaños del Etihad, una costumbre muy arraigada en los estadios británicos.Bufandas y camisetas con el nombre y la imagen de Pep y el programa de mano dedicado al entrenadorBufanda de homenaje )Dan Mullan / GettyEl City había pedido a sus aficionados que no abandonaran sus butacas tras el encuentro puesto que después llegó el grueso del homenaje a Guardiola y a los dos futbolistas. No se fue ni un alma y los aplausos y las palabras de emoción se fueron sucediendo. Salía Bernardo Silva, volvía a llorar. Salía John Stones. Rompía en llanto. Guardiola se lo miraba todo compungido. Los diez años pasaban por delante de él como un tren en marcha. Quería atrapar todos los momentos. Bernardo, Stones y el resto de miembros del equipo que se van actuaron como teloneros de lujo de Pep, el alquimista. Como no podía ser de otra forma, la fiesta, de más de una hora de duración tras el partido, terminó con él.En las gradas se pudieron ver a numerosos aficionados portando camisetas conmemorativas con la imagen del entrenador y un lema común: Thank you, Pep. Lo mismo sucedía con las bufandas. También el programa de mano del encuentro dedicaba la portada entera a su técnico, con una fotografía triunfadora cerrando los puños. Todo el merchandising en torno al partido estaba centrado en un técnico que ya es mítico.Pep sufrió una derrota en el último partido ante el Villa (1-2)Aficionados homenajeando en sus camisetas a Guardiola Getty ImagesTambién se despiden del club John Stones y Bernardo Silva Pep deja el City con 594 partidos en el banquillo. Un balance extenso y exitoso con 423 victorias, 76 empates y 93 derrotas. No se lo quiso perder, desde el palco, Txiki Begiristain, ex director deportivo del City. Hubo detalles para todos los que dejan el club pues Guardiola entregó una camiseta enmarcada a los miembros de su staff que también se marchan, incluido su asesor personal Manel Estiarte. Hasta Gündogan y Ederson, que se fueron la temporada pasada, tuvieron su rinconcito de reconocimiento en una gigantesca fiesta de despedida. La historia del conjunto citizen ya no se entiende sin el de Santpedor, sin duda el entrenador más importante y más ganador de siempre en un club que con él se instaló definitivamente en la élite.