En Francia a menudo se habla de “galaxia Bolloré” o de “imperio Bolloré”, como si solo el nombre de una empresa o un apellido no fueran suficientes para describir el alcance e influencia que ha conseguido. Una red de medios de comunicación, distribuidoras, productoras audiovisuales y editoriales que ocupa cada vez más espacio en el debate público y proporciona una enorme plataforma para promover las posiciones sociales y políticas de su dueño.

Heredero de un grupo empresarial con más de dos siglos de historia, la familia Bolloré había hecho fortuna en el papel (la B del papel de liar OCB). Vincent Bolloré se incorporó a la empresa familiar en un momento de crisis, a principios de los 80. No solo logró salvar el grupo, sino que, en cuanto fue posible, apostó por el crecimiento y la ampliación de las actividades: primero en el transporte y la logística, después en la publicidad y, por último, en los medios de comunicación.