Un hombre fuma nervioso un cigarrillo, sentado en un puesto de control, esperando por si le dicen algo de su hermano mayor, atrapado en el peor desastre minero ocurrido en China en casi dos décadas.Su hermano, de 47 años y padre de tres hijos, trabajaba en el pozo de carbón de Liushenyu, en la provincia norteña de Shanxi, escenario de una explosión de gas que dejó al menos 90 muertos.Según medios estatales, en la mina había en ese momento 247 trabajadores.
Se trata de la peor tragedia minera desde 2009, cuando 108 personas murieron en una explosión ocurrida en un yacimiento de la provincia de Heilongjiang, en el noreste.Este domingo, los rescatistas trataban de encontrar a dos personas aún desaparecidas, informó la prensa estatal.
No está claro si su hermano era uno de ellos, o si, en realidad, hay más desaparecidos de los reportados oficialmente.Hasta el sábado por la tarde, los equipos médicos habían trasladado al hospital a 128 personas.Desde que ocurrió la explosión, el hombre, que pidió mantener el anonimato, no ha conseguido comunicarse con su hermano por teléfono.
Según contó, sus padres todavía no saben que su primogénito está desaparecido."No me atrevo a decírselo", admite.
Empresa minera violaba "gravemente" la leyLas autoridades están investigando la explosión y afirmaron que, según las primeras pesquisas, el grupo Tongzhou, que opera la mina, había incurrido en "violaciones ilegales graves".Los "responsables serán castigados con severidad, de acuerdo con la ley", declararon funcionarios en una rueda de prensa retransmitida por la cadena estatal CCTV.Más de la mitad de los trabajadores del turno del viernes descendieron a la mina sin estar adecuadamente registrados, indicaron medios estatales, que citaron a personal en el sitio.En general, los mineros tienen que pasar por controles de reconocimiento facial o llevar consigo tarjetas de rastreo, para estar localizables.El Consejo de Estado, el gabinete chino, ordenó que se realicen "campañas contra actividades ilegales" en todo el país, incluida la falsificación de datos de seguridad, el recuento impreciso de los trabajadores bajo tierra y las contrataciones ilegales.Varios mineros del pozo de Liushenyu han acusado a la empresa gestora de negligencia y hubo dos que dijeron a la AFP que hace meses que no les pagan."De todo lo que he visto, la gestión [en esta empresa] es lo peor", dijo a la AFP un minero de Shandong, de 58 años, que ha trabajado en varias minas de carbón.El empleado, que también pidió el anonimato, contó que algunos mineros tuvieron que pagarse los cascos de su propio bolsillo.










