Actualizado S�bado,
mayo
10:10Una explosi�n de gas en una mina de carb�n en la provincia de Shanxi, al norte de China, ha dejado al menos 90 muertos, convirti�ndose en el accidente minero m�s mort�fero en m�s de una d�cada en el gigante asi�tico. Este suceso reabre adem�s una herida que el pa�s nunca ha conseguido cerrar: su dependencia estructural del carb�n y la cultura de seguridad deficiente que todav�a domina buena parte de su industria.Seg�n ha informado la agencia estatal Xinhua, el estallido se produjo el viernes por la tarde despu�s de que la explotaci�n registrara una alerta por mon�xido de carbono. En el interior de la mina trabajaban 247 personas cuando ocurri� la explosi�n de gas.Las autoridades no han aclarado todav�a cu�ntos trabajadores permanecen desaparecidos ni por qu� el balance oficial pas� el s�bado en cuesti�n de horas de ocho fallecidos a m�s de 90, una opacidad habitual en la gesti�n inicial de desastres industriales en China.Varios ejecutivos del Grupo Tongzhou, la compa��a minera, han sido detenidos. El presidente Xi Jinping orden� desplegar "todos los esfuerzos posibles" para las labores de rescate y exigi� castigar a los responsables, una f�rmula que se repite tras cada gran tragedia laboral. El primer ministro Li Qiang tambi�n reclam� una investigaci�n urgente.Pero m�s all� de las declaraciones oficiales, el accidente vuelve a plantear una pregunta inc�moda: �por qu� siguen muriendo decenas de mineros en una superpotencia asi�tica que lleva a�os lanzando campa�as de seguridad y apretando con las regulaciones?La respuesta comienza en Shanxi. Esta provincia produce cerca de una cuarta parte de todo el carb�n nacional y constituye el coraz�n energ�tico del pa�s. Durante d�cadas su econom�a ha girado alrededor de las minas, alimentando el crecimiento industrial y sosteniendo el consumo el�ctrico del mayor fabricante del mundo. El carb�n sigue proporcionando cerca del 55% de la energ�a primaria del pa�s, una dependencia que Pek�n no ha logrado romper pese a su gran apuesta por las energ�as renovables.La presi�n por mantener la producci�n ha generado hist�ricamente incentivos perversos. Minas peque�as o privadas han ocultado accidentes, manipulado inspecciones o ignorado protocolos de ventilaci�n para reducir costes. Aunque el Gobierno central ha cerrado miles de explotaciones ilegales y consolidado el sector en grandes conglomerados estatales, los riesgos persisten, especialmente en periodos de alta demanda energ�tica.Es cierto que China ha reducido dr�sticamente la mortalidad minera respecto a los a�os m�s oscuros, cuando las noticias de explosiones eran casi rutina. A principios de siglo fallec�an m�s de 5.000 trabajadores al a�o. Las cifras oficiales muestran que entre 2018 y 2023 murieron algo m�s de 3.000 personas en accidentes mineros, un descenso superior al 50% respecto al lustro anterior. Sin embargo, los expertos llevan tiempo cuestionando la transparencia de algunos registros locales.Los grandes accidentes tampoco han desaparecido. En febrero de 2023, un gigantesco deslizamiento sepult� una mina a cielo abierto en Mongolia Interior y caus� la muerte de 53 personas, el peor desastre reciente hasta ahora. Dos a�os antes, en 2021, una veintena de mineros murieron atrapados en una explotaci�n en la provincia de Shandong.En diciembre de 2020, una fuga de mon�xido de carbono mat� a 23 trabajadores en Chongqing. Ese mismo a�o, otro accidente en una mina de carb�n de Chongqing dej� 16 fallecidos. La secuencia revela un patr�n repetido: acumulaci�n de gases, fallos de ventilaci�n, supervisi�n insuficiente y exceso de producci�n.Cada gran accidente desencadena la misma respuesta pol�tica. Pek�n anuncia campa�as extraordinarias de inspecci�n, auditor�as de seguridad y cierres temporales. Tras el desastre de Mongolia Interior en 2023, el Gobierno lanz� revisiones masivas en miles de explotaciones y orden� inspecciones urgentes en todo el sector. Varias provincias suspendieron operaciones para examinar sistemas de ventilaci�n y protocolos de emergencia. Durante semanas, responsables locales visitaron minas acompa�ados de c�maras de televisi�n estatal. Pero los expertos se�alan que el impulso suele diluirse cuando aumenta la necesidad de asegurar suministro energ�tico.La tensi�n entre seguridad y producci�n se agrav� tras la crisis energ�tica de 2021, cuando apagones en distintas regiones obligaron a Pek�n a priorizar el aumento de extracci�n de carb�n. Desde entonces, las autoridades han insistido simult�neamente en producir m�s y reforzar la seguridad, dos objetivos que chocan muy a menudo sobre el terreno.










