La búsqueda de identidad, el poder de la autonomía y rebelarse ante las expectativas sociales son temas que disfrutamos en Grease sin darnos cuenta. Y lo mejor de todo es que no tienen fecha de caducidad. Por eso esta historia sobre la juventud de los años 50 nos sigue cautivando.Así nos lo van a demostrar los actores Diego Chiang y Steff Alarcón, cuando se pongan en la piel de Danny Zuko y Sandy Olsson en una nueva adaptación de este famoso musical. La pieza, una coproducción de In Crescendo Producciones y el Teatro Sánchez Aguilar, estará en cartelera los días jueves 28, viernes 29 y sábado 30 a las 20:00 y el domingo 31 de mayo, a las 18:00.Para los protagonistas la vigencia de la obra no radica en la réplica exacta de la nostalgia del siglo pasado, sino en la fuerza de sus temáticas que trascienden las décadas. Publicidad“Lo fascinante de traer Grease a este 2026 es recordar que reflejó la primera generación de adolescentes que se rebelaron contra sus padres, del conservadurismo de posguerra del que venían... Es recordar que de repente surge esta juventud que quiere rock, que quiere color, que quiere alzar su voz y romper con los estereotipos”, reflexiona Steff sobre su impacto histórico.Grease es un musical creado en 1971 por Jim Jacobs y Warren Casey. Debutó en Chicago y, al año siguiente, aterrizó en Broadway. No obstante, su versión en la gran pantalla, que se estrenó en 1978, terminó inmortalizando el relato (y sus canciones). Así que asumir los papeles que se volvieron icónicos gracias a John Travolta y Olivia Newton-John fue un desafío monumental, señalan las estrellas de esta puesta en escena. A decir de los artistas, bajo la dirección escénica de Carlos González, el elenco ecuatoriano ha evitado caer en la imitación caricaturesca. La meta ha sido impregnar a los personajes con su propia firma artística, puntualiza Diego.PublicidadPublicidad“Sabemos que teníamos unos grandes zapatos que llenar. Creo que lo más divertido de todo es entender ahora en el 2026, en la etapa en que nos mantenemos como artistas, qué podemos ofrecer a estos papeles que la gente ya reconoce inmediatamente. El trabajo está en darle nuestra firma”, detalla el actor sobre la responsabilidad que implica este proyecto.El punto clímax de Grease es la transformación de Sandy. Tradicionalmente, este cambio se ha interpretado de forma superficial como la renuncia de una joven a sus valores individuales para complacer y asegurar el amor de un hombre, revisan los intérpretes. Sin embargo, para esta puesta en escena en el Teatro Sánchez Aguilar, Steff y el director han reformulado por completo la motivación detrás de este giro argumental. Publicidad“No queremos ver que Sandy tiene su transformación por un hombre, sino más bien por un empoderamiento, por una libertad de quedarse como mujer, y de su feminidad”, aclara la actriz acerca de la lectura de este personaje.En ese sentido, subraya, la metamorfosis estética y de actitud del personaje hacia el final de la obra no debe ser leída bajo la lupa del prejuicio de la época. “No lo defino como una pérdida de valores que se podría dar en la época, sino como un acto de empoderamiento, de libertad”.Diego opina que el impacto de la historia no se ha diluido, sino que se ha transformado debido a que los conflictos que presenta son cíclicos y universales. Además, el propósito de esta puesta en escena radica en capturar la esencia misma de la juventud: la pretensión de madurez combinada con la inevitable ingenuidad de la edad. “Nos olvidamos que estamos interpretando adolescentes que quieren ser adultos. Entonces, esa situación va a ser eterna, no importa la generación o el contexto en que lo veas: de niños jugando a ser adultos. Y hay momentos en que esa ingenuidad aparece, y esos son los momentos más vulnerables y más bonitos de la obra”, analiza el actor.PublicidadDesde el punto de vista técnico, Grease exige un despliegue de energía física y vocal considerable debido a sus ritmos acelerados y complejas coreografías. La preparación ha sido rigurosa, sumando un proceso de montaje de cinco semanas que incluyó intensas jornadas de doble turno, adaptadas a las restricciones del contexto social y de movilidad del país (como el toque de queda).“Considero al teatro musical como un atletismo afectivo, porque el objetivo final no es ganar una medalla, sino generar una catarsis de emociones, de sentimientos colectivos de nosotros como artistas con el público, y del público con nosotros”, describe Steff en relación a la demandante naturaleza de combinar la danza, el canto en vivo y la actuación, sin perder la conexión con el espectador.El montaje cuenta con la dirección vocal de Gerson Guinea, el diseño coreográfico de Pedro Pablo Moscoso y la producción de Daniela Cabezas. Un total de catorce personas se lucirán en el escenario. Y fuera de él. Diego concluye con una invitación a ir al teatro para unir diferentes épocas en un solo lugar. “Este es un clásico que realmente junta generaciones, que a nosotros nos emociona mucho volver a traerlo y de esta manera: con músicos en vivo, con un cast maravilloso, con cuadros escénicos impresionantes... Conecta familias, trae mucha nostalgia y probablemente se lleven una gran sensación de rebeldía”, puntualiza.Steff complementa: “Pienso yo que, después de tiempos difíciles en los que vivimos, el teatro siempre digo que es el lugar donde recordamos que estamos vivos. No se pierdan esta fiesta juvenil”. (E)
Diego Chiang y Steff Alarcón protagonizan nueva adaptación de ‘Grease’ en el Teatro Sánchez Aguilar
La icónica obra juvenil de los años 50 regresa con una propuesta enfocada hacia el empoderamiento femenino, músicos en vivo y un despliegue de catorce artistas.












