Del río Grande, en Zacapa, solo queda el nombre durante la época de verano, porque las altas temperaturas y la sequía han reducido su cauce hasta convertirlo en riachuelo. Son pocas las personas que aún se abastecen de agua en este período del año.
Durante los días calurosos, los zanates —aves del género Quiscalus, de la familia Icteridae— pueden caminar sobre las piedras y beber agua. De pronto, bajo 36 grados Celsius, sorprenden con una maniobra de aleteo para darse un chapuzón, pero los humanos no pueden hacerlo, pues el agua es escasa y está sucia. Y así transcurre la época seca en una de las áreas más azotadas por la ola de calor.
Altas temperaturas
Los rayos del sol son intensos, y en la casa de Manuel Méndez, en la aldea La Fragua, han tenido que colocar en el patio una malla de polietileno para hacer sombra y proteger incluso las láminas del techo.Méndez le muestra al equipo de Prensa Libre el patio de su vivienda y describe cómo colocó la malla de sombreo, debido a la intensidad del sol. Refiere que esa funda negra cubre la lámina porque, de lo contrario, todo se siente como “un horno”. Cuenta que, sin ella, cuando salen a la pila y permanecen más de 15 minutos a la intemperie, pueden quemarse la piel.














