“La gente quiere un Castillo, pero que sepa”, me dijo Jorge Nieto hace un par de años cuando era analista político (hoy lidera la cuarta fuerza parlamentaria y sobrelleva la segunda vuelta sin respaldar ni a Sánchez ni a Fujimori). Lo que Jorge quería decir es que el ansia de la postergada mayoría nacional de ser representada ‘por alguien que se me parezca’ es tal que podría repetir un Castillo, pero el fiasco con Pedro había sido tan mayúsculo, que ahora sus electores pedirían alguien con más sesos.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.