24/05/2026 a las 11:00h.
Cataluña tiene pueblos de costa para aburrir, pero no todos pueden presumir de un casco antiguo en alto, calles de piedra, casas cuidadas y una villa romana declarada Patrimonio de la Humanidad. Es el caso de Altafulla, en Tarragona, un destino ideal tanto para una escapada de fin de semana como para una visita de día desde Barcelona. Pero ¿qué podemos encontrar exactamente en este pueblo?
Altafulla es un municipio pequeño, de unos 5.800 habitantes, pero que conserva uno de los conjuntos históricos más reconocibles de la Costa Daurada. Su parte alta está ocupada por la Vila Closa, el antiguo núcleo medieval amurallado, mientras que a poca distancia se encuentra la villa romana de Els Munts, integrada en el conjunto arqueológico de Tarraco, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en el año 2000.
Legado medieval de Altafulla
La Vila Closa es el centro histórico de Altafulla y también la parte que explica mejor el carácter del pueblo. La gracia está en pasearla sin demasiada prisa. Hay calles con pendiente, fachadas de piedra, casas señoriales y pequeños rincones donde uno se percata de que todo queda cerca: la iglesia de Sant Martí, las plazas del centro, los portales y los restos de la antigua muralla.














