El informe sobre riesgos en México y Centroamérica 2026 reveló que solo el 54% de las empresas centroamericanas utiliza herramientas especializadas para gestionar amenazas tecnológicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)En Centroamérica, la brecha tecnológica sigue marcando el ritmo de la transformación empresarial. Solo 54% de las empresas en la región utiliza herramientas especializadas para la gestión de riesgos, según el informe de KMPG sobre el “Riesgos en México y Centroamérica 2026. Evolución de la gestión ante la disrupción tecnológica y geopolítica”, elaborado por Juan Carlos Reséndiz, Alberto Dosal y Federico García. El dato refleja que la mayoría de las organizaciones centroamericanas carece de sistemas avanzados para anticipar amenazas y responder a la acelerada digitalización del entorno.PUBLICIDADEl estudio identificó que la adopción de inteligencia artificial (IA) en los procesos de gestión de riesgos en Centroamérica avanza a un ritmo desigual frente a otros mercados. Mientras que en México 65% de las empresas no emplea tecnología especializada, la región centroamericana evidencia un rezago similar, lo que limita la capacidad de las organizaciones para identificar relaciones entre amenazas, responder a incidentes y adaptar sus estrategias en un contexto regulatorio cada vez más exigente señala el estudio.De acuerdo con los autores, uno de los principales desafíos no solo consiste en evaluar los riesgos inherentes a la implementación de la IA, sino también en reconocer que la ausencia de un enfoque ordenado en su adopción puede traducirse en desventajas competitivas y menor eficiencia operacional. PUBLICIDADEl informe destaca que muchas empresas ya experimentan el uso informal de estas tecnologías por parte de empleados, lo que genera riesgos adicionales como fuga de información, exposición de datos sensibles y vulnerabilidades cibernéticas.Las preocupaciones éticas derivadas del uso de inteligencia artificial encabezan los riesgos para el 43% de las firmas centroamericanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)En cuanto a la percepción de amenazas, el 43% de las empresas centroamericanas y el 42% de las mexicanas consideran que los desafíos éticos representan el principal riesgo asociado al uso de IA. Esta preocupación supera a los retrasos operativos derivados de la falta de competencias internas, que afectan al 33% de las organizaciones centroamericanas. Según el informe, el dilema ético incluye temas como la toma de decisiones automatizada, el sesgo algorítmico y la protección de la privacidad.PUBLICIDADEl análisis también revela que 48% de las compañías en Centroamérica han integrado factores relacionados con la vulnerabilidad de la información en sus modelos de gestión, mientras que en México el 50% monitorea activamente los avances tecnológicos y las tendencias en IA. A pesar de estas diferencias en el enfoque, ambas regiones muestran inquietud en sus Consejos de Administración: el 35% en Centroamérica y el 39% en México han manifestado preocupación por los riesgos y oportunidades de la IA, y el 23% y 26%, respectivamente, han solicitado la elaboración de planes específicos para abordar estos desafíos, según el reporte.PUBLICIDADEl uso informal de inteligencia artificial por empleados ha generado nuevas vulnerabilidades como fuga de información y exposición de datos sensibles en la región. (Imagen Ilustrativa Infobae)En el terreno de la capacitación, los especialistas subrayan la importancia de establecer lineamientos claros y programas de formación en prácticas responsables en materia de inteligencia artificialEl informe advierte que la gestión manual de amenazas se vuelve cada vez menos viable ante la rapidez con la que evolucionan los riesgos y la complejidad de los entornos regulatorios. La falta de herramientas especializadas no solo dificulta la identificación y respuesta a incidentes, sino que también limita la capacidad de las organizaciones para aprovechar las oportunidades que surgen de la transformación digital.PUBLICIDADLa investigación concluye que el reto para las empresas centroamericanas no reside únicamente en incorporar soluciones tecnológicas, sino en construir una base sólida de capacidades organizacionales, preparación y criterios éticos. Un enfoque articulado y responsable permitirá que la inteligencia artificial contribuya a la protección y desarrollo de las organizaciones, evitando nuevas vulnerabilidades y garantizando una integración sostenible en el tiempo.PUBLICIDAD