El círculo rojo huele sangre. Acostumbrados a medir los tiempos casi con la misma precisión que los ingenieros modelan los límites con umbrales de fallo, márgenes de error y tolerancias estructurales en sus desarrollos de infraestructura, los dueños del dinero comenzaron a aplicar Acciones
Mitigantes Recomendadas (NPR, por sus siglas en inglés) a los negocios que ya ven en riesgo. La avalancha de inversiones del mundo en Vaca Muerta, apalancadas con el RIGI, no llegará. Y una peor noticia ya se asentó en oficinas argentinas: las empresas locales desaceleraron e incluso congelaron proyectos nuevos. Todos ya ingresaron a un adelantado clima electoral, en donde ven peligrar la continuidad de Javier Milei en el sillón presidencial.
Un grupo de empresas brasileñas visitó el país en varias ocasiones durante todo el año pasado. En el gigante regional tienen claro que el foco productivo de la cuenca neuquina es una oportunidad de negocios y de generación energética para el desarrollo productivo de su país con altas ventajas, por la cercanía geográfica y los beneficios para las inversiones en el sector que ofrece el gobierno libertario. Sin embargo, hace poco más de un mes, todos los proyectos quedaron en stand by, sin un punto de reconsideración a la vista.













