Jannik Sinner (24) dice que no, que el recuerdo del Roland Garros del 2025 no le causa ansiedad, ni dolor.“Cuando pienso en ello, en todo lo pasó en aquella final, lo que siento es muy positivo”, dice el italiano. Sin embargo, el cronista lleva la mosca detrás de la oreja. Y se pregunta: -¿Seguro?Y rebobina hasta aquel momento, hasta la final del 2025 en París.En la pista Philippe Chatrier, a un paso del monumento que el escultor Jordi Díez dedicó a Rafael Nadal, se miden los dos mejores tenistas del momento (y siguen siéndolo hoy): Jannik Sinner y Carlos Alcaraz. Es 8 de junio, un bonito domingo, pero el día se está alargando y se ha transformado en una noche fresca, y ninguno de ellos cede. Sinner, robótico y acicalado, se ha apuntado las dos primeras mangas y en la tercera dispone de tres pelotas de partido, pero ahí se atasca. Alcaraz salva el envite, renace, se lleva ese set y los dos posteriores y al fin, el título en 5h29m (4-6, 6-7 (6), 6-4, 7-6 (3) y 7-6 (10-2).Es noche cerrada cuando se declara la final más larga en la historia del torneo, y ahí tenemos a Sinner, postrado al fin, incapaz de llevarse el único de los cuatro Grand Slams que aún no luce (en total, suma cuatro grandes, dos Open de Australia, un US Open y un Wimbledon).“Aquí se juega a cinco sets y todo el mundo quiere ganar”, se limita a decir Sinner en estos días en París, ahora que no está Alcaraz, lesionado en la muñeca derecha -el talento murciano tampoco jugará en Wimbledon; sus plazos de recuperación son un misterio-, y espera a Clement Tabur, wild card francés presuntamente vulnerable. Tenga a quien tenga del otro lado de la red, lo cierto es que Sinner juega a un nivel superior, se halla muy por encima del resto del circuito. Lo dice su tenis y lo certifican su margen en el ránking ATP (suma 14.750 puntos, casi tres mil que Alcaraz y sus 11.960 y casi el triple más que el tercero, Sasha Zverev, que está en 5.705) y su superlativa racha de victorias: ha ganado los 29 partidos que ha jugado desde marzo, y eso incluye los títulos en Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma. Cinco Masters 1.000 de un tirón.Mientras la portentosa academia italiana, encarnada en Sinner, Musetti, Cobolli y Darderi (jamás se había hablado tanto de tenis en Italia, y menos en vísperas de una Copa del Mundo de Fútbol), se abre paso en el imaginario popular, el tenis español se cose las heridas encomendándose a sus dos novedades: Rafael Jódar (19), campeón en Marrakech, semifinalista en el Godó y cuartofinalista en Madrid y Roma, se estrenará en un Grand Slam ante Aleksandar Kovacevic.Y Martín Landaluce (20), alumno destacado de la Academia Nadal de Manacor, debutará ante Juan Carlos Prado, un qualy boliviano de 25 años que figura como el 178.º en la tabla pero siempre lleva trampa: antes de alcanzar la primera ronda, los qualies llegan rodados, han tenido que ganar tres partidos en París.(Todos ellos -Sinner, Jódar y Landaluce- debutan este lunes).Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'