Roland GarrosEl n�mero uno del mundo cae en segunda ronda ante Juan Manuel Cer�ndolo despu�s de haber dominado por 6-3, 6-2 y 5-1 antes de sufrir mareos, v�mitos y dolores de caderaSinner, acalorada, en pleno duelo con Cer�ndolo, este jueves.AFPJavier S�nchezEnviado especial Par�sActualizado Jueves,

mayo

15:53En las noches de insomnio, Jannik Sinner volver� una y otra vez a la Philippe-Chatrier, escenario de sus tragedias, un lugar que quisiera olvidar. Si el a�o pasado perdi� ante Carlos Alcaraz una final de Roland Garros que ten�a ganada, este a�o fue noqueado por el calor en una segunda ronda ante el argentino Juan Manuel Cer�ndolo que ya ten�a dominada, sentenciada, pr�cticamente finiquitada. Eran las 14.00 horas y el marcador era tan claro -6-3, 6-2 y 5-1 a favor del italiano- que buena parte del p�blico ya se hab�a marchado a comer. A Sinner solo le quedaba ganar un juego, celebrar con mesura un nuevo triunfo y retirarse al vestuario a darse una ducha fr�a.Hasta ese momento el duelo hab�a transcurrido bajo una can�cula aplastante, con 34 grados y un sol de justicia en Par�s, pero el n�mero uno del mundo apenas hab�a dado muestras de incomodidad. Alg�n resoplido, mucha agua y poco m�s. Pero entonces, despu�s de dos horas de partido, el calor le golpe� de lleno. De repente dej� de moverse, vencido, mareado, y perdi� el rumbo.Un final de orgulloEl partido transcurr�a, pero �l ya no formaba parte. Su rival, el hermano peque�o de los Cer�ndolo, jugaba con inteligencia, movi�ndole a un lado y otro de la pista, lanz�ndole dejadas, pero no siempre lo necesitaba. Sinner, adem�s de acalorado, se lamentaba de dolor en la cadera y a partir de entonces ya no pudo hacer nada. ALAIN JOCARDAFPQuedar� en su orgullo y en su biograf�a como campe�n su aguante sobre la pista hasta el final. En dos ocasiones se march� al vestuario en busca de un milagro, se cambi� de ropa, recibi� tratamiento, se hidrat�, ingeri� lo que le dieron, pero no hab�a manera. Su estrategia pasaba por acortar los puntos pero le faltaban fuerzas para conectar golpes ganadores y piernas para llegar a la red. Al final, despu�s de casi dos horas m�s de sufrimiento, Sinner se march� con una derrota por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1 y con la tristeza de haber perdido una oportunidad �nica. Sin Alcaraz en el torneo, despu�s de dominar toda la gira de tierra batida, este era su Roland Garros y ahora tendr� que esperar como m�nimo un a�o. Entonces le tocar� volver a la Philippe-Chatrier, decorado de sus pesadillas, a intentar exorcizar todos sus demonios.