El Barça femenino tiene muchas capas. Y todas son hechas de superación, esfuerzo y éxitos. El Barça es Aitana emocionada tras el año más difícil de su carrera, pero llegando a tiempo para empujar al equipo en el tramo final. Es Cata Coll, sin trabajo bajo palos durante el resto del año pero apareciendo en Oslo con paradas para la historia y liderando la fiesta en el vestuario junto a Pina. Es Ewa Pajor rompiendo por fin su maldición personal y demostrando que, en su caso, a la sexta, sí iba la vencida. La polaca se inclinó ante el trofeo y lo besó emocionada.La delantera del Barcelona Ewa PajorAlberto Estévez / EFEEl Barça también es Salma Paralluelo, una atleta convertida en futbolista que se ha reencontrado con su mejor versión. Es Patri Guijarro y su control del juego merecedor de todos los galardones individuales y la responsable de que sonara Bad Bunny en el vestuario. Es Mapi León, con la cabeza vendada, dejándose el alma por su equipo por última vez pero como si fuera la primera.Hay seis jugadoras del Barça que acaban contrato, entre ellas Alexia, Mapi León, Ona Batlle y SalmaY es Alexia, sacrificándose siempre por el club de su vida, sea cual sea su futuro. La misma que buscó a Xavi Llorens, su primer entrenador en el Barça, el que nunca le perdió la pista y la convenció para volver del Levante, para inmortalizar juntos tal momento. También se abrazó con su madre, Eli Segura, y con su hermana Alba, inseparables en cada triunfo y en las caídas.Y, en época de vacas flacas, este Barça también es la Masia. Es Clara Serrajordi. Es Aïsha Camara. Futbolistas preparadas para demostrar, como rezaba la camiseta de campeonas, que ellas son presente y futuro del club. La mezcla es irresistible: una generación histórica y comprometida que, como prometió tras perder en Lisboa, completó otro año perfecto con un nuevo póquer para la historia.Mapi León levantando la Champions Piroschka Van De Wouw / ReutersComo siempre, lo primero que hicieron fue pensar en su afición. La que las empuja y las acompaña sea cual sea el destino europeo. Fueron 4.000 culés en las gradas del Ullevaal Stadion de Oslo. Y las jugadoras respondieron liberando una euforia incontenible. También una rabia acumulada contra quienes dudaron o señalaron que habían perdido fuerza.Aitana Bonmatí abraza el trofeo Alberto Estévez / EFEPorque el Barça convivió durante meses con bajas de enorme peso: además de la de Aitana, también jugó sin Patri, Salma o Graham, entre otras. Todas lograron volver. Todas menos Laia Aleixandri, que no lo hará hasta la próxima temporada.Ingrid Engen ante la Champions perdida Fredrik Varfjell / EFECon todo, el Barça ya es el segundo club más laureado de la Champions, con cuatro títulos, igualado con el Eintracht Frankfurt y solo por detrás de las ocho del Lyonnais. Lo sufrió especialmente Ingrid Engen. La noruega dejó el Barça hace un año. Quería ser titular y lo es en Lyon. Pero se quedó sin Champions. Aguantó estoicamente la celebración azulgrana. Igual que su técnico Jonatan Giráldez, artífice de la Champions azulgrana de Bilbao ayer llorando con su familia. Él y Engen son parte del proyecto multimillonario de Michele Kang.Jonatan Giraldez Maja Hitij / GettyLa gran pregunta es cuánto tiempo podrá sostenerse este ciclo. Hay seis futbolistas que terminan contrato y solo Graham renovará con seguridad. Ona Batlle se marchará al Arsenal. Mapi apunta al London City de Kang. Salma tiene una oferta de renovación a la baja y su silencio empieza a pesar. Igual que el de Alexia, tentada por el universo Kang. En los próximos días se resolverán las incógnitas. También la de Marta Torrejón. Por si era la última, Alexia y Marta levantaron juntas la copa. Como dijo Alexia tras ganar en Bilbao 2024 al ya nada poderoso Lyonnais, no hay distancia.Redactora de La Vanguardia desde 2018. Sigue la actualidad deportiva del FC Barcelona. Colabora en RAC1, Catalunya Ràdio y TV3. Licenciada en Periodismo por la UAB y en Publicidad y RR.PP. por la UOC
Barça- Lyonnes: Cómo se impuso el talentoso imperio blaugrana al talonario de Kang
Ni las lesiones, ni las dudas por la falta de competencia nacional, ni el proyecto millonario de Michele Kang pueden con un equipo que vuelve a reinar en Europa











