Atenas. La idea de una Unión Europea de Defensa está ganando terreno en toda Europa. Pero mientras la OTAN siga dominando la seguridad europea, la perspectiva de construir una unión de defensa propia y eficaz seguirá siendo inalcanzable. Para alcanzar la soberanía en materia de defensa (y en términos más generales), Europa debe poner fin a la OTAN, una perspectiva tan improbable como necesaria. Mark Rutte, el ex primer ministro neerlandés que ahora es secretario general de la OTAN, dejó escapar recientemente una verdad que provocó exclamaciones de sorpresa en toda Europa. Describió la alianza no solo como el escudo defensivo de Europa, sino como “…una plataforma para que Estados Unidos proyecte su poder en la escena mundial”, y afirmó que “hacer uso de activos clave aquí en Europa” es «crucial también para el éxito de esta campaña estadounidense-israelí» en Irán. Rutte tiene razón. La OTAN es una base de operaciones para guerras que Europa no eligió, contra adversarios que Europa no tiene, al servicio de las ambiciones globales de una potencia cada vez más en desacuerdo con los intereses y valores de Europa. Los líderes europeos siempre supieron que la alianza del Atlántico Norte era un matrimonio desigual, pero lo aceptaron a cambio de la promesa de seguridad.
La OTAN debe desaparecer
Los líderes europeos sabían que la Alianza del Atlántico Norte era un matrimonio desigual.








