GEOPOLÍTICALa playa de Shalun, en Nueva Taipéi, el 19 de mayo.FOTO: GUILLERMO ABRILApenas han pasado cuatro días desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, finalizara su primera visita oficial a China desde su regreso a la Casa Blanca. Durante su encuentro con Xi Jinping, el líder chino dejó claras sus prioridades y el principal motivo de fricción con Washington: Taiwán.La isla es uno de los puntos más volátiles del planeta. Pekín considera Taiwán una parte irrenunciable de su territorio y no renuncia a usar la fuerza para recuperarlo si fuera necesario. Washington, por su parte, no tiene lazos oficiales con Taiwán, pero le suministra armamento y no confiesa si intervendría o no en caso de que China lo atacara.El conflicto se remonta a la guerra civil china. Las tropas nacionalistas de Chiang Kai-shek, derrotadas en 1949 por los comunistas de Mao Zedong, huyeron a Taiwán, donde establecieron una especie de Gobierno en el exilio del régimen vencido.Y sigue muy vivo en nuestro tiempo. El motivo es que Taiwán tiene una ubicación estratégica (en medio de una ruta marítima clave) y es la productora de más del 90% de semiconductores de última generación (el petróleo de la IA).¿Qué puede pasar? Taiwán funciona ahora como un Estado de facto, tiene su propio ejército y moneda y en los noventa los ciudadanos comenzaron a votar de forma democrática para elegir su propio Gobierno.Sin embargo, la sociedad está muy dividida, y, tras la invasión rusa de Ucrania, el temor a la guerra se ha avivado.Algunos expertos se atreven a vaticinar que la invasión llegará antes de 2035.©Foto: Guillermo AbrilSi quieres saber más, puedes leer aquí.