Hay una regla no escrita que se ha utilizado desde que la Argentina empezó a subsidiar masivamente el transporte, después de la crisis de 2002. Se trata de concentrar los aumentos en los años pares, cuestión de no incomodar el bolsillo en los impares, cuando hay elecciones. Las subas de tarifas de los colectivos y trenes que el gobierno de Javier Milei decidió en estos días obedecen a este paradigma, aunque hay que reconocerlo: la administración libertaria no frenó las subas durante el año pasado, impar y electoral.Solo para entender la profundidad del asunto. Cuando Alberto Fernández y su ministro de Economía, Sergio Massa, dejaron el poder, la tarifa remuneraba apenas el 9% del costo del sistema y el 5% si se toma el costo real de la operación que calcula el Observatorio de Tarifas y Subsidios IIEP de la UBA y el Conicet. Ahora, con los aumentos de estos años, la ecuación está así: 72% son compensaciones que pone el Tesoro y 28% boletos que pagan los usuarios. El sistema de transporte público en la Argentina dejó hace tiempo de ser solo un servicio para convertirse en una compleja ingeniería fiscal y, sobre todo, política. Lo que nació como una herramienta de contención social tras la crisis de 2001 derivó, con los años, en un entramado donde los subsidios dejaron de ser excepción para transformarse en regla. Desde entonces, el Estado no solo financia el sistema: lo sostiene casi en su totalidad, pero con un nivel de control que nunca terminó de cerrar.El corazón del modelo es una paradoja que atraviesa dos décadas: tarifas artificialmente bajas frente a costos que no dejan de subir. Por estas horas, a raíz del aumento del combustible como consecuencia de la guerra en Irán, esa endeble relación entre los aportes estatales y los de los usuarios se volvió a complicar.Pero el debate fiscal y político esconde una cuestión social mucho más profunda: gran parte de la sociedad argentina no puede pagar por servicios básicos. Cada vez menos usuarios o consumidores pueden pagar el verdadero valor de las cosas. Sin esos siete de cada 10 pesos de subsidios, una parte importante de la sociedad no podría viajar.Reducción de frecuencias de colectivos en el AMBA. Estacion Once.