La guerra en Oriente Medio va a influir en las vacaciones de este próximo verano, sobre todo en nuestros cielos. No tanto por las cancelaciones masivas, que el sector descarta por ahora, sino por el clima de incertidumbre que rodea a los viajes internacionales. El conflicto ha disparado el precio del queroseno, ha obligado a cerrar espacios aéreos y ha alterado rutas entre Europa y Oriente Medio. Y eso empieza a influir en las decisiones de los viajeros españoles.
El efecto más visible es un cambio de preferencias. Crece el interés por destinos cercanos y percibidos como “seguros”. Portugal, Grecia, Suiza o Islandia ganan terreno, mientras muchos turistas optan por reducir distancias, evitar escalas largas o, directamente, quedarse en España. La tendencia coincide con una subida sostenida de los precios hoteleros y con un verano que el sector afronta con prudencia.











