Uno de los hábitos más comunes al convivir con un perro es llamarle la atención o retarlo cuando hace algo incorrecto. Aunque a primera vista parece la forma lógica de revertir una mala conducta, los expertos en comportamiento animal coinciden en que este método no solo es ineficaz, sino que además afecta profundamente el bienestar del animal y debilita el vínculo con sus tutores.Cómo educar a nuestro perro es importante para su salud mental (Foto: Ilustrativa IA)Tal como indicaron los especialistas, cuando retamos a un perro, solemos proyectar en él la psicología humana, ya que asumimos que entenderá el motivo de nuestro enojo. Sin embargo, la realidad es muy diferente: el animal no asocia el reto con la acción pasada, sino que simplemente reacciona con temor ante el lenguaje corporal enojado de su tutor.Esta postura está respaldada por la etología clínica actual. De hecho, el Grupo de Medicina del Comportamiento de AVEPA, en su espacio sobre Educación amable y positiva, advirtió que los métodos de educación basados en el castigo o la dominancia deterioran gravemente el bienestar de la mascota. Según explicó, el uso de la fuerza o el reproche compromete la seguridad del animal y suele generar respuestas de miedo y conductas defensivas indeseadas.Por este motivo, insisten en que la verdadera educación debe construirse sobre el respeto mutuo y la confianza, y no sobre el temor a un castigo inminente.La verdadera educación con tu perro debe construirse sobre el respeto mutuo y la confianza, y no sobre el temor a un castigo inminente (Foto: IA)A la hora de evaluar por qué levantar la voz o castigar no soluciona los problemas de conducta, los etólogos destacaron los siguientes puntos:En lugar de centrar la atención en el error, la educación canina sugiere cuatro pilares fundamentales:En lugar de centrar la atención en el error, la educación canina sugiere premiar la conducta deseada en el momento justo en que ocurre para que el perro asocie el premio con su acciónCanva