Durante la noche del pasado viernes 22 de mayo, el comisionado de la Policía Nacional Civil de Honduras, Jasser Ramos, informó que las víctimas de una matanza registrada el jueves 21 de mayo en una finca de palma africana situada en una región hondureña muy afectada por el narcotráfico y un conflicto agrario se elevaron a 26.

De acuerdo con las autoridades hondureñas, el cuerpo sin vida de la última persona fallecida fue hallado en la finca de palma africana, al igual que el resto de los cadáveres. Sin embargo, hasta el momento no se han reportado heridos o sobrevivientes de este ataque, cuyas causas son investigadas mientras se busca a los responsables.

Esto se debe a que múltiples hombres armados y vestidos con uniformes policiales llegaron a la finca cuando las víctimas se preparaban para poder trabajar en una plantación de palma africana en la aldea Rigores, municipio de Trujillo, en el departamento de Colón, en el Caribe hondureño, donde fueron asesinadas a sangre fría.

Ante esta situación, el presidente hondureño, Nasry Tito Asfura, dijo que “la matanza no quedará impune” y por esa razón su Gobierno desplegó un operativo de control e investigación en Colón, una zona conflictiva debido al narcotráfico y a una histórica disputa agraria que ha dejado más de 200 muertos en las últimas dos décadas.