"Son como 110 millones de dólares. Emm. Esa plata no es mía, es... de, no sé, de la Argentina. Pero mía no es", se atajaba Hayden Davis en las primeras horas del escándalo $LIBRA. Hablaba de una bolsa de criptomonedas que le habían quedado en sus billeteras cuando el proyecto colapsó. Su entorno, formado por algunos criptobros rondando los 30 años, no tenía las herramientas para manejar un affaire político de tal magnitud, donde se multiplicaban los titulares en portales de todo el mundo. Era plata que le quemaba.Ese capital, sin embargo, era su carta para negociar y protegerse. Con esa liviandad lo confesaba en un par de entrevistas que dio para tratar de explicar por qué había fracasado un proyecto que, en palabras del presidente Javier Milei, buscaba beneficiar a las empresas argentinas, pero en los hechos había dejado miles de damnificados en varios continentes y un puñado de insiders que usaron información privilegiada para ganar fortunas cripto en menos de 40 minutos.Faltaban meses todavía para conocerse sobre los proyectos de Davis en la Argentina, el contrato que tenía firmado con Milei o los negociados que se ocultaban en el celular de Mauricio Novelli, incluyendo un borrador que habla de pagos por 5 millones de dólares alrededor del caso.Pero más allá de las derivaciones políticas y judiciales que pueda tener el caso $LIBRA para el Gobierno y los implicados, a quienes decidieron confiar y apostar por el token de Milei lo que realmente les interesa es saber si van a poder recuperar el capital que invirtieron. Qué pasó con la plata. Con esos 110 millones de dólares que eran de Argentina.El dinero, cuyo monto actualizado es una incógnita, se encuentra en un fideicomiso llamado Libra Trust constituido en noviembre pasado como parte de una estrategia judicial para evitar las demandas en los tribunales de Argentina y Nueva York.A seis meses de su anuncio, el actual titular del Trust aceptó contestar preguntas de Clarín. Afirmó que pretenden comenzar a usar el dinero para reparar los pagos a algunos damnificados y revivir el proyecto original este año. Y respondió con una única condición: hacerlo de manera anónima, sin identificarse con nombre y apellido.Siga la plataLa ruta de los 110 millones de dólares nace la misma noche del lanzamiento de $LIBRA. Davis fue la primera cara visible que se hizo cargo del proyecto en febrero de 2025. Él, junto a su empresa Kelsier Ventures, habían sido los responsables de la puesta a punto y el lanzamiento del token. Eso incluía el armado del pool de liquidez, la herramienta algorítmica que permite que usuarios de todo el mundo compren las criptomonedas que lanza. Al momento de crear $LIBRA, su equipo operó en ese pool.Los inversores compraban sus $LIBRA pagando con una cripto con más respaldo, llamada SOL. Hayden y su equipo comenzaron a retirar las criptos de SOL del pool durante esa noche y el precio de $LIBRA se vino a pique. Según la denuncia de los damnificados, esa extracción de los tokens de SOL fue una maniobra de estafa rugpull. Sostienen que estaba todo planeado.Las SOL que retiró el equipo quedaron en una serie de billeteras controladas por ellos, que a valor de aquel 14 de febrero representaban cerca de 110 millones de dólares. Eso incluye las comisiones que ganó el empresario por las operaciones de compraventa. Esa bolsa de plata es la que a Davis le quemaba cuando salió a dar algunas entrevistas y que afirmaba que "no era suya"Davis dijo que quería lograr que ese dinero lo maneje la Argentina, una ONG, alguien, pero que se lo saquen de encima. Incluso le puso un ultimátum al Gobierno argentino para que se haga cargo. Especialmente después de las amenazas que empezaron a recibir él y su familia cuando se volvieron la cara visible del escándalo.Parte de las maniobras que hicieron desde Kelsier con el dinero, quedó a la vista por una serie de descuidos en unas transferencias, que le permitió a un grupo de forenses cripto encontrar cuáles eran las billeteras que manejaban en su equipo. Rascando, encontraron que además habían trabajado en una criptomoneda de Melania Trump lanzada días antes.Como todas las operaciones en criptomonedas se hacen sobre una cadena de bloques que es pública, en Internet es posible rastrear qué hace cada billetera y hasta dónde se mueve el dinero usando algunas herramientas cripto. Por ese motivo, los 110 millones de dólares eran perfectamente auditables.Usando ese dato, un grupo de damnificados presentó una demanda en los tribunales de Distrito Sur de Nueva York y pidió que esos fondos sean congelados. La jueza a cargo del caso, Jennifer Rochon, hizo lugar a la presentación y las billeteras estuvieron freezadas varios meses.Sin embargo, el equipo legal de los demandantes, encabezados por el estudio Burwick, no logró juntar una cantidad de damnificados que justifiquen el embargo y la jueza levantó la medida en agosto del año pasado.Unos meses más tarde, en noviembre, el dinero empezó a moverse. Primero con una transferencia por valor de apenas 2.300 dólares a otra red de criptomonedas llamada NEAR. Al día siguiente, otras de las billeteras cambió una cripto por otra, a valor de casi 58 millones de dólares.Según pudo reconstruir el analista cripto Fernando Molina, de los primeros en seguir el caso, las billeteras comenzaron a diluir la plata vía transacciones chicas a un enjambre de cuentas, que en algún momento pasaban a redes o exchanges anonimizados que vuelven imposible rastrear por dónde sigue la plata.Caso $LIBRA : La cuenta TRUj4 que ayer había recibido los 9 M fue completamente vaciada. El dinero que había recibido de la multisig "Milei" fue enviado primero a 10 wallets que luego continuaron enviado el dinero a otrasVean lo complejo del entramado de las nuevas… https://t.co/8K4VcfTN0A pic.twitter.com/63QZYpN7Nu— Fernando Molina (@fergmolina) November 25, 2025