El diseñador saca a la venta el mobiliario, los objetos y las obras de arte de una de sus residencias más emblemáticas
Hay casas que entran por los ojos y otras por el alma y Lorenzo Castillo siempre las ha encontrado de la segunda manera y esto, cualquiera que haya seguido su trayectoria como uno de nuestros diseñadores más internacionales, lo sabe porque no para de contarlo. Todas sus residencias son también manifiestos vitales, capítulos de una autobiografía construida con muebles buscados ex profeso con telas especiales y objetos decorativos como pintura, cerámica, hierro o cristal.
Ahora, uno de esos capítulos se cierra de la forma más radical (y coherente) posible. La Rectoría, su casa en la aldea asturiana de Peruyes, va a salir entera a subasta. Pero no solo la finca. También los más de 500 lotes que la amueblaron y la decoraron. La noticia ha corrido como la pólvora por los círculos del coleccionismo europeo. Las llamadas desde Francia y Estados Unidos pidiendo información a Bayeu Subastas, (la casa madrileña encargada de la operación), no han parado desde que se anunció la exposición previa. Juan Pablo Casas, responsable de la sala, lo confirma con la tranquilidad de quien ya ha vivido un precedente similar.











