Se han sembrado 50,000 manzanas en El Salvador, el 25% del cultivo nacional proyectado para este ciclo agrícola. (Foto cortesía Óscar Domínguez)En este ciclo agrícola, en El Salvador se han sembrado únicamente 50,000 manzanas, lo que, según Mateo Rendón, Coordinador de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena, representa “un veinticinco por ciento” del cultivo nacional proyectado para la temporada.La estrategia de siembra estuvo determinada por los pronósticos de entidades como el NOAA, el OIRSA y el Ministerio de Medio Ambiente, que coincidieron en que las lluvias iniciarían el 20 de abril y se mantendría una transición hasta el 10 de mayo. PUBLICIDADSobre esa base, siete gremiales agropecuarias y el Ministerio de Agricultura, en coordinación con el Banco de Fomento, CENTA y BPC, impulsaron la siembra y distribuyeron semillas, recomendando a los agricultores que sembraran únicamente en aquellas zonas donde la humedad del suelo superara el veinticinco por ciento.El comportamiento climático, sin embargo, fue muy distinto a lo previsto. Las lluvias no se distribuyeron como se esperaba y solo se presentaron de forma significativa en la franja norte fronteriza con Honduras, en zonas de Ahuachapán, el norte de Cuscatlán y el sur de La Paz. PUBLICIDADRendón lo resumió así: “El problema es que este periodo de transición que hubo no fue como lo habían pronosticado. Que iban a haber lluvias cada tres, cuatro días… y que iba a ser por zona”. Esta irregularidad en las precipitaciones dejó a la mayoría de los cultivos en condiciones de vulnerabilidad.Las zonas priorizadas para riego de emergencia incluyen áreas cercanas a los ríos Lempa, Acajutla, Jiboa, Paz y Goascorán, junto a embalses estratégicos. (Foto: cortesía)Se sembró maíz, frijol y arroz donde fue posible, esperando que las lluvias se normalizaran en mayo, pero la sequía persistió. La preocupación aumentó con la actualización de los pronósticos: la canícula, que originalmente debía comenzar el 15 de julio, se adelantará a la primera semana del mes. PUBLICIDADRendón reconoció: “Eso nos tiene preocupados, porque hemos sembrado cerca de cincuenta mil manzanas de maíz y frijol”.Frente al riesgo de pérdidas mayores, el Ministerio de Agricultura y las gremiales pusieron en marcha un plan de emergencia. El objetivo principal es dotar a los agricultores de bombas achicadoras y punteras para riego de emergencia. PUBLICIDADSe priorizan las áreas cercanas a fuentes de agua superficial, como los ríos Lempa, Acajutla, Jiboa, Paz y Goascorán, así como los alrededores de embalses como Suchitlán, la presa del Guayabo y la presa 15 de Septiembre. También se atenderán las zonas bajas y costeras del país, donde hay mayor acceso a cuerpos de agua.Gremiales y el Ministerio de Agricultura priorizan el riego en zonas cercanas a los ríos Lempa, Acajutla, Jiboa, Paz y Goascorán. (Cortesía: Ministro Óscar Domínguez, Ministro de Agricultura y Ganadería)La meta, según explicó Rendón, es asegurar que los cultivos ya establecidos puedan ser regados y que las nuevas siembras tengan alguna posibilidad de sobrevivir, incluso si las lluvias continúan por debajo de lo esperado. Aunque el arroz no enfrenta mayores complicaciones por su localización en zonas con mejor acceso a agua, el maíz y el frijol permanecen en riesgo.PUBLICIDADLa crisis no afecta solo a El Salvador. Rendón advirtió que países vecinos como Guatemala, Honduras y Nicaragua enfrentan una situación similar, lo que limita la posibilidad de importar granos básicos si la producción local falla. Por eso, desde la Mesa Agropecuaria y el gobierno se promueve la creación de reservorios de agua, con el fin de captar y almacenar la poca lluvia que pueda caer y destinarla al riego. “La estrategia que tenemos es utilizar todo lo humanamente posible de aprovechar las aguas que tenemos”, resumió el dirigente.
“Los pronósticos no han sido bonancibles como lo pintaban. Han sido peores”: El Salvador registra el 25% de la siembra
Autoridades y gremiales activaron un operativo especial que prioriza la entrega de bombas achicadoras y punteras para riego en zonas cercanas a ríos y embalses, tras el desfase entre las lluvias esperadas
















