Actualizado S�bado,

mayo

00:09"La vocaci�n m�xima, llevada al extremo, es mala, y se usa para llevar al m�dico al l�mite, incluso qued�ndose sin derechos laborales". Carmen Truyols es anestesista, tiene tres hijos y le apasiona ser m�dico, pero un d�a dijo basta a las guardias, a las jornadas interminables y a los sacrificios personales por un sistema que "no cuida al que cura".Ella pone voz a los m�s de 177.000 m�dicos que ayer viernes cerraban la cuarta semana de paros sin visos de que el Ministerio que lidera otra anestesista y madre de familia, M�nica Garc�a, escuche las reivindicaciones que arrastran desde hace casi un a�o. "Seguiremos con los paros en junio, estoy segura". Ya suman 27 d�as de huelga, "y aunque no lo parezca, no vamos a parar", advierte.Ahora mismo no ejerce, porque "eleg� a mi familia, a mis hijos y me lo puedo permitir, s� que hay muchos que no y eso lo pagan con su salud y con la falta de conciliaci�n que es lo que proclama este gobierno progresista, pero se ve que los m�dicos no estamos incluidos". Truyols lleva meses siendo combativa en las redes y en los medios, acude a las concentraciones en las que "s� se ponen las necesidades de los facultativos como prioridad, sin mezclar pol�tica de colores e intereses partidistas y de colegios y sindicatos m�dicos".Sobre esa vocaci�n convertida en mantra y que ha de soportar todo tiene su propia teor�a. "Pero, �qu� nos ha tra�do aqu�? No ha sido el dinero, no han sido las familias. Ha sido la vocaci�n. Y esa vocaci�n, por desgracia, puede llevarte a la muerte, a trabajar 24 horas, a no tener hijos o a perderlos. Hace falta poner l�mites, pero esos l�mites no los tiene que imponer el m�dico: cuando los pone, lo hace por su salud y por la seguridad de sus pacientes, no por falta de amor a su profesi�n".Tiene claro que "las guardias de 24 horas y las horas extras son un atraso. �Por qu� seguimos siendo los �nicos sanitarios que no trabajamos a turnos?". Truyols expone que aqu� han de implicarse todos "desde los gerentes de hospitales, las consejer�as auton�micas y el Ministerio de Sanidad". A este �ltimo le reclama un Estatuto Marco como ley estatal sin letra peque�a: "Hay que evitar el "por necesidades del servicio" o "a voluntariedad del trabajador sanitario". Esos matices son los que nos dejan vendidos y los que nos llevan a encadenar guardias de 24 horas, llenando semanas con m�s de 60 horas�. Esto conduce a que se d� por hecho que "hay que 'quemarse' para ejercer la Medicina, lo que lleva a trabajar en condiciones en las que los m�dicos no quisieran trabajar".Siente decepci�n por los que dirigen el ministerio, m�dicos casi todos, porque "M�nica Garc�a lleg� al ministerio diciendo lo mismo que nosotros y ahora dice que somos unos mentirosos". Antes de coger la cartera sanitaria, Garc�a defernd�a que no se pod�a tener a un m�dico trabajando 24 horas por 2.400 euros. "�En qu� momento, al llegar a la pol�tica, hay que dejar de ser m�dico?"La ministra encabez� en su momento movimientos para eliminar las guardias e incluso fue muy combativa en sus reivindicaciones en las mareas blancas. Truyols hoy percibe desinter�s hacia los suyos desde este departamento: "No ha habido ning�n inter�s real en el di�logo". Y a�ade, "el �nico inter�s ha sido buscar culpables: unas veces las comunidades aut�nomas, otras los m�dicos mismos".En Europa para contar la situaci�nHace una semana estuvo en el Parlamento Europeo exponiendo el problema de los m�dicos en Espa�a, su situaci�n precaria y c�mo se les empuja a buscarse la vida fuera del Sistema Nacional de Salud (SNS). "A los pacientes les incomodan las listas de espera, se buscan el c�mo para que los vean en la privada. Los m�dicos no tienen buenas condiciones, se marchan a ejercer a la privada. El propio SNS necesita de la privada para proporcionar ciertos servicios", denuncia la demonizaci�n de la privada y el enaltecimiento de la p�blica, "cuando ambas son complementarias".Adem�s, subraya que la existencia de una sanidad p�blica universal debe cimentarse en unos recursos bien gestionados, pero no es as�, al tiempo que desmiente que no haya m�dicos. "S� los hay". "Aunque hay muchos, incluso m�s que en Alemania (con m�s poblaci�n), se gestionan mal; atienden asuntos no cl�nicos, como los informes administrativos. No se trata de crear m�s plazas, sino de que se necesitan unidades docentes que formen a los residentes. Estas no pueden formar a un nivel adecuado a quienes llegan si se les paga solo 500 euros", remacha.