En sentido estricto, sin pron�sticos de ning�n tipo ni c�balas mism�ricas, las opciones del cine espa�ol para hacer con la ansiada Palma de Oro, el premio m�s importante (s�, m�s importante) del cine mundial, son exactamente del 13,63%. Nunca fueron mejores. No es una cifra muy alta si se mira en fr�o (las rebajas de Uniqlo son mejores), pero es superior a la de cualqui�r pa�s del mundo por encima de la poderosa Estados Unidos y solo por debajo de la muy chovinista Francia (suyo es el 45%, atendiendo a las producciones galas independientemente de la nacionalidad del director). Pero, como sea que el arte no es del todo (algo hay, eso s�) cosa ni de n�meros ni de votaciones populares que pueda ama�ar Israel, lo cierto es que nunca antes el cine espa�ol ha gozado del nivel de atenci�n, aplausos, cr�ticas encendidas a favor (y tambi�n en contra) y, lo m�s importante, posibilidades reales de hacerse con el �nico galard�n que se le resiste desde que en 1961, cuando se hiciera con la Palma Luis Bu�uel gracias a la pel�cula prohibida en Espa�a Viridiana. Es decir, ni cuando hemos salido (en plural mayest�tico-gorr�n) vencedores nos hemos privado del placer de fustigarnos. No deja de ser curioso que buena parte de los peores comentarios contra una en concreto de las pel�culas espa�olas en competici�n en Cannes venga del aberzalismo-hetero-cin�filo espa�ol y muy espa�ol. Somos rancios hasta para ser exquis�tos. Pero eso es otro asunto.As� las cosas, a nadie se le escapa de Javier Bardem es de los mejores situados para conseguir el que ser�a su segundo premio en la Croisette tras el conseguido por Biutiful, de Alejandro Gonz�lez-I��rritu, 2010. De lograrlo se unir�a al grupo formado por Dean Stockwell, Jack Lemmon y Marcello Mastroianni. Solo ellos poseen la pareja cannois. Su trabajo en El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, resulta irrefutable en su energ�a, expresividad y exhibici�n. Todo lo premiable. Pero cuidado que en frente, y probablemente las razones contrarias (contenci�n, rigor y silencio), se encuentra el h�roe local Swann Arlaud, que sencillamente enamora (y duele que lo haga) en la encarnaci�n de un colaboracionista nazi algo repugnante en Notre Salut, de Emmanuel Marre. Los malvados, y los dos lo son con matices, siempre son muy fotog�nicos.Javier Bardem en la presentaci�n de El ser querido.THIBAUD MORITZAFPHasta hace unos d�as, se especulaba con una Palma de Oro honor�fica (ya pas� en una edici�n anterior con los hermanos Dardenne) para Pedro Almod�var. Hay motivos. Primero, es el �nico nombre de los cl�sicos del cine contempor�neo en la competici�n. Segundo, su pel�cula Amarga Navidad le describe y le desnuda hasta los mismos huesos como cineasta, como creador, como Almod�var. Tercero, pese a que suyos son ya los premios a la direcci�n (Todo sobre mi madre) y el guion (Volver), �l es la �nica figura del grupo selecto de los grandes autores vivos que no tiene la Palma. Y la Palma, recu�rdese, no es tanto un premio que se da un d�a de mayo, es un premio que se da todos los d�as hasta el final de los tiempos desde un d�a cualquiera de un a�o cualquiera de mayo. Se da una vez y para siempre. Por todo ello, podr�a ser tambi�n que Palma de Oro, sin apellidos, fuera para �l.Y luego est� el asunto La bola negra, de los muy irreverentes, muy amados y muy despreciados (tambi�n, puesto que somos as� de inmaculados y tuiteros) Javier Ambrossi y Javier Calvo. Si la Palma fuera un premio de popularidad y a las menciones en las conversaciones de bar, ser�a ya suyo. De hecho, haya o no Palma, La bola negra es ya la pel�cula del festival. Y lo que queda. Estar� en los Oscar con toda seguridad. Pero no es un premio que se d� por estas razones. En verdad, nadie sabe por qu� y qu� es lo que se decide a la hora de que un jurado se ponga de acuerdo. Hay m�ltiples teorias: a) Si el presidente es de cariz autoritario, gana el que �l diga, que se lo digan si no a Cronenberg, b) si en cambio es m�s bien tolerante y pactista, es muy posible que la ganadora sea la tercera opci�n, tambi�n conocida por la del consenso. Bille August debe mucho al buen talante de los jurados que le premiaron dos veces, y c) si el presidente es Wong Kar-wai, puede pasar de todo. Como en su cine. Es as� de aleatorio.Almod�var en la presentaci�n de Amarga Navidad.John LocherAP Photo/John Locher�Y qui�nes son los favoritos este a�o? Descontada La bola negra y sin una producci�n claramente por encima de todas las dem�s y sin un director con trayectoria que se haya presentado a esta edici�n con su mejor pel�cula y sin un ninvel comparable al de a�os de m�s gloria, la lista se alarga. Cada una de las posibles cuenta con sus razones. Minotaur, de Andrey Zvyagintsev, es, adem�s de soberbia, la pel�cula oportuna pol�ticamente por el retrato que le hace a la sociedad del se�or Putin. Fatherland, de Pawel Pawlikowski, destaca en su sobriedad fuera de modas y normas, pero, admit�moslo, no es mejor que Cold War, su pel�cula anterior que obedece al mismo libro de estilo de posguerra en blanco y negro. Soudain, de Ry�suke Hamaguchi, es extraordinaria en su concepci�n a contracorriente, pero no es Drive my car.Notre Salut, de Emmanuel Marre, es la conciencia herida de Francia y, no se olvide, Cannes es Francia. �sta si podr�a ser imbatible. Y luego est� la conflictiva Fjord, de Cristian Mungiu, que tiene en precisamente su incomodidad su mejor baza para unos tiempos como �stos inc�modos. Se podr�a a�adir Paper Tiger, de James Gray, pero esta pel�cula ya vive sola sin necesidad de que nadie la descubra. Y as�.�Qu� pasar� esta noche? Nuestra apuesta: La bola negra. �Qui�n se resiste al placer cruel de ver sangrar a algunos cuando aparezca en la misma frase Luis Bu�uel y Los Javis? Supurar�n conciencias y seremos felices.