Valoración:Hay una incomodidad palpable en cada imagen de The Unknown (L'inconnue). Traspira desde la pantalla hasta atrapar a cada espectador de manera tan invisible y depredadora como el ser incorpóreo que busca nuevas presas en esta hipnótica y desasosegante película de Arthur Harari, donde Léa Seydoux hace una de las interpretaciones más viscerales y fuera de órbita de su estratosférica carrera.No se queda atrás Niels Schneider en el papel de David; un fotógrafo tímido y poco sociable con ojos hundidos y temperamento taciturno arrastran la losa de un pasado familiar trágico con el mismo misterio que su personaje de Diamond noir (2016), primera colaboración con Harari que urge recordar como thriller belga con mordida que podía anticipar esta particular incursión en el terror psicológico devenido pesadilla metafísica que dota de angustioso realismo su premisa fantástica de intercambio de cuerpos.El cineasta francés lleva a la pantalla la novela gráfica El caso David Zimmerman, escrita por él mismo junto a su hermano Lucas Harari, en lo que supone su tercer largometraje como director en diez años. Películas tan peculiares y precisas como la mencionada Dimant noir y Onoda, 10.000 noches en la jungla (2021) ya dejaban claro que es un director de ideas claras y pulso personal; con indudable éxito como coguionista de su pareja, Justine Triet, en Anatomía de una caída (2023), e incluso como actor robaescenas en El caso Goldman (2023).En L'inconnue, David acude a una fiesta multitudinaria de máscaras con piñatas gigantes (enormes cabezas humanas desgajadas) en la vibrante primera secuencia de la película, donde el estruendo festivo no puede derrotar a la inclemente banda sonora de Andrea Poggio que sume todo el metraje de la película en una contagiosa tristeza y permanente estado de alerta.En medio de ese magma febril, un movimiento de cámara repentino rasga la visión de David y la del espectador para fijarse en un rostro esquivo que el personaje cree reconocer a medias: Seydoux, a quien inmediatamente sigue como si estuvieran imantados. Su encuentro sexual parece casi mecanizado (aunque no será la escena de sexo más pesadillesca de la película) hasta que ella comienza a emitir aullidos animales y tras el clímax se convierte en un cuerpo desfallecido.David despierta transferido al cuerpo del personaje de Seydoux. El trauma físico no toma la vía del terror corporal ni de la comedia de intercambio de cuerpos, sino un camino más indescifrable. L'inconnue rehúye más puntos en contacto con películas como It Follows (2014) o La sustancia (2024) y se cuida mucho de dar excesivas explicaciones sobre esta suerte de fenómeno de transmisión sexual que parece un depredador en busca de presas. Nos deja con la historia de dos víctimas cuando el cuerpo de David no tarda en aparecer ocupado por una chica joven.La cooperación forzosa entre ambos para encontrar un sentido a lo ocurrido, que incluye desvíos y callejones sin salida por los que el relato te arrastra con el contradictorio magnetismo árido de una Claire Denis en su época más misteriosa, alcanza cimas de tensión y repulsión difíciles de olvidar, como si las imágenes tuvieran una naturaleza propia. Lo mismo ocurre con el memorable final, donde el cineasta rumano Radu Jude interpreta de manera sorprendentemente emotiva un rol desgarrador.L'inconnue labra su propio lugar dentro del tumultuoso estado actual del género fantástico sin plegarse a ninguna tendencia ni disponiendo asideros fáciles a la lectura identitaria o reivindicativa. Se concentra en ejecutar lo que mejor sabe hacer el cine de su estirpe: remover el supuesto terreno firme sobre el que nos gusta pensar que tenemos los pies. Destapar el horror último que supone contemplarse a uno mismo con los ojos de otro.
La mejor película de Cannes 2026 también es la más extraña: crítica de 'The Unknown' ('L'inconnue') con Léa Seydoux
El francés Arthur Harari consigue imágenes insólitas y una atmósfera desapacible con un relato de intercambio corporal entre el terror metafísico y el cuestionamiento de la identidad.











