Noticia Exclusivo suscriptores Aunque Washington conserva ventajas tecnológicas y militares, un análisis del CSIS concluye que estas no están listas para combates prolongados.Donald Trump y Xi Jinping Foto: Archivo EL TIEMPO / Agencias23.05.2026 04:01 Actualizado: 23.05.2026 04:01
¿Es realmente posible una guerra entre Estados Unidos y China, las dos mayores potencias militares del planeta? Y si ese escenario llegara a materializarse por Taiwán, ¿está Washington preparado para sostener un conflicto directo, prolongado y de alta intensidad contra Pekín? LEA TAMBIÉN Xi Jinping y Donald Trump. Foto:AFPLa pregunta dejó de ser un ejercicio académico tras la cumbre de la semana pasada entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín, donde el mandatario chino advirtió que una mala gestión de ese tema podría transformar la relación bilateral en un conflicto abierto.Taiwán sigue siendo la línea roja más peligrosa entre ambos países. China considera la isla parte de su territorio y no descarta recurrir a la fuerza para incorporarla. Estados Unidos, aunque no reconoce formalmente la independencia taiwanesa, mantiene desde hace décadas una política de apoyo militar a Taipéi y de ambigüedad estratégica frente a si intervendría directamente en caso de una invasión.Un nuevo informe del Center for Strategic and International Studies (CSIS), uno de los centros de estudios de defensa más influyentes de Washington, intenta responder esa pregunta. Y sus conclusiones son inquietantes.La posición de WashingtonPese a los avances recientes, las Fuerzas Armadas estadounidenses tendrían serias dificultades para librar una guerra prolongada contra China, especialmente por la falta de municiones de largo alcance, interceptores de defensa aérea, drones y capacidad industrial para reponer rápidamente sus arsenales.El THAAD es uno de los sistemas de defensa antimisiles más avanzados de Estados Unidos. Foto:@Eng_china5/XEl análisis, firmado por Seth G. Jones, presidente del Departamento de Defensa y Seguridad del CSIS, sostiene que el problema no surgió ahora. “El Ejército estadounidense ha carecido durante años de suficientes municiones para un conflicto prolongado contra China”, dice el informe, incluso desde antes de las operaciones recientes en Irán. Pero la guerra con Teherán, agrega el texto, elevó el riesgo porque consumió parte de sistemas clave como misiles Tomahawk, JASSM e interceptores Patriot y THAAD. LEA TAMBIÉN El punto central es que una guerra por Taiwán sería muy distinta a las campañas militares que Estados Unidos ha librado en las últimas décadas. No se trataría de enfrentar a un adversario tecnológicamente inferior, sino a una potencia con una enorme capacidad industrial, una marina en rápida expansión, un arsenal de misiles diseñado para mantener a Washington lejos de sus costas y una ventaja geográfica evidente.Según el propio informe del Pentágono sobre el poder militar chino, Pekín espera que el Ejército Popular de Liberación esté en condiciones de “pelear y ganar” una guerra por Taiwán hacia 2027. Ese objetivo incluye opciones como la invasión anfibia, ataques masivos con misiles o un bloqueo marítimo de la isla.El Ejército estadounidense ha carecido durante años de suficientes municiones para un conflicto prolongado contra ChinaEn el mar, la superioridad numérica ya favorece a China. De acuerdo con datos citados por el Servicio de Investigación del Congreso, la marina china es la más grande del mundo, con más de 370 plataformas de combate, y se proyecta que alcance 395 buques en 2025 y 435 en 2030. La Armada estadounidense, en comparación, tenía 296 buques de combate al cierre del año fiscal 2024 y proyectaba contar con alrededor de 294 para 2030.El misil balístico intercontinental de tercera generación JL-3 en el desfile militar de China. Foto:AFPEso no significa que China tenga una ventaja cualitativa absoluta. Estados Unidos conserva submarinos nucleares superiores, portaaviones más avanzados, bombarderos estratégicos, experiencia operacional global y una red de aliados que Pekín no tiene. Pese a esta ventaja, una guerra por Taiwán ocurriría en el patio trasero de China, dentro del alcance de miles de misiles, drones, submarinos, aviones y sistemas de guerra electrónica chinos.Ese es uno de los puntos más importantes del informe del CSIS. Las bases estadounidenses en Japón, Corea del Sur, Filipinas y Guam serían objetivos inmediatos. Washington mantiene unos 20.000 soldados del Ejército en Corea del Sur, cerca de 20.000 marines en Okinawa (Japón), alrededor de 9.000 efectivos en Guam y la Séptima Flota en Yokosuka (también Japón), que suele contar con entre 50 y 70 buques y submarinos. Según el reporte, esas fuerzas están altamente expuestas a misiles balísticos, cruceros, hipersónicos y drones chinos. LEA TAMBIÉN El CSIS sostiene que esas bases aún no están lo suficientemente dispersas ni lo suficientemente endurecidas. Hacen falta refugios para aeronaves, depósitos protegidos de combustible y municiones, defensas activas contra misiles y drones, y mayor capacidad para operar desde puntos austeros o improvisados en el Pacífico. Sin eso, China podría intentar paralizar la respuesta estadounidense en las primeras horas de una crisis.En ese sentido, el tiempo sería decisivo. En un escenario de invasión, dice el informe, Estados Unidos tendría que actuar en cuestión de horas o días para impedir que China logre tomarse Taiwán. No habría tiempo para una acumulación lenta de fuerzas como la que precedió a la Guerra del Golfo en 1991. Por eso, el reporte insiste en que las municiones, el combustible, los repuestos y las plataformas críticas deben estar preposicionados en la región.El conflicto con Irán pudo haber consumido más del 50 % del inventario de interceptores de EE. UU. Foto:Sam YEH / AFPHacen falta refugios para aeronaves, depósitos protegidos de combustible y municiones, defensas activas contra misiles y drones, y mayor capacidad para operar desde puntos austeros o improvisados en el PacíficoEl problema de fondoEl segundo gran cuello de botella son las municiones. En proyecciones de guerra realizadas por el CSIS, Estados Unidos agota ciertos tipos de misiles de largo alcance en la primera semana de un conflicto por Taiwán. Taipéi, a su vez, consume toda su reserva de misiles antibuque en ese mismo lapso.El informe calcula que en apenas una semana de guerra Washington podría necesitar cientos de misiles antibuque de largo alcance, como el LRASM, y miles de misiles JASSM-ER. El problema es que los inventarios exactos están clasificados, pero las estimaciones disponibles sugieren que el Pentágono no cuenta con cantidades suficientes para sostener una guerra prolongada con China.También hay un problema de precios y de reposición. Un LRASM cuesta cerca de 3 millones de dólares por unidad. Un JASSM ronda los 2,5 millones. Y algunos sistemas críticos tardan años en fabricarse. De acuerdo con el reporte, más de cuatro años en el caso del SM-3 IIA, unos tres años para interceptores THAAD, SM-6, SM-3 IB, PrSM, Tomahawk y JASSM, y más de dos años para un PAC-3 MSE.Eso quiere decir que una guerra no se ganaría solo con lo que haya en los arsenales el día en que empiece. Se ganaría o se perdería según la capacidad industrial para producir y reponer armamento a gran escala.Y allí, según el CSIS, China lleva ventaja porque su base industrial de defensa opera mucho más cerca de las inmediaciones de la guerra, produciendo barcos, misiles, drones y sistemas espaciales y cibernéticos a gran escala. LEA TAMBIÉN Otro dato ilustra la magnitud del problema. El año pasado, según el CSIS, Estados Unidos disparó más de una cuarta parte de sus interceptores THAAD contra Irán en lo que se conoció como la Guerra de los Doce Días. Y en el conflicto reciente, pudo haber consumido más del 50 por ciento del inventario previo de interceptores THAAD, SM-3 y Patriot. Además, el Ejército estadounidense solo cuenta con ocho baterías THAAD, dispersas entre Medio Oriente y el Indo-Pacífico.Washington podría necesitar cientos de misiles antibuque de largo alcance. Foto:AFPLa defensa aérea sería crucial en una guerra por Taiwán porque China probablemente intentaría saturar las bases, puertos, radares y pistas estadounidenses con oleadas de misiles y drones. El CSIS advierte que Estados Unidos necesita interceptores más baratos, armas de energía dirigida, microondas de alta potencia, sensores de largo alcance y sistemas contra drones que no obliguen a disparar misiles de millones de dólares contra plataformas mucho más baratas.La estrategia del ‘Hellscape’El tercer elemento clave son los submarinos. Allí Estados Unidos conserva una ventaja importante. En varias proyecciones de guerra del CSIS, los submarinos estadounidenses causarían enormes daños a buques chinos, incluidos barcos anfibios, escoltas y naves logísticas. La razón es que China sigue teniendo debilidades en la guerra antisubmarina y dificultades para detectar submarinos estadounidenses.Pero incluso esa ventaja tiene límites. Estados Unidos produce actualmente cerca de 1,2 submarinos clase Virginia al año. Para el CSIS es necesario elevar la producción a mínimo tres por año. Eso porque cada submarino de este tipo cuesta cerca de US$ 4.500 millones y lleva una tripulación de unos 132 marinos, por lo que cualquier pérdida sería militar y políticamente enorme.Por eso el informe insiste en una mezcla de plataformas caras y baratas. Por un lado, submarinos nucleares, pero también vehículos submarinos no tripulados; bombarderos furtivos y drones desechables; misiles sofisticados y municiones de menor costo que puedan producirse en masa.El CSIS advierte que Estados Unidos necesita interceptores más baratos, armas de energía dirigida, microondas de alta potencia, sensores de largo alcance y sistemas contra dronesEse concepto está relacionado con lo que el Comando Indo-Pacífico de EE. UU. ha llamado ‘Hellscape’, una estrategia para convertir el estrecho de Taiwán en un infierno de drones, minas, sensores, plataformas submarinas y ataques de precisión que impidan o retrasen una invasión china. LEA TAMBIÉN El almirante Samuel Paparo, jefe del comando, lo explicó recientemente de forma gráfica al sugerir que la idea es convertir el estrecho en un “paisaje infernal no tripulado” capaz de hacerle la vida imposible a China durante un mes, para ganar tiempo para el resto de la respuesta estadounidense.Ejercicios militares de China alrededor de Taiwán. Foto:AFPPara lograrlo, el CSIS calcula que Estados Unidos y Taiwán necesitarían producir cientos de miles de drones tácticos. La guerra en Ucrania demostró que los drones no sustituyen a bombarderos, cazas o submarinos, pero sí pueden cambiar la ecuación cuando se usan en masa para vigilancia, ataque, guerra electrónica y saturación de las defensas.Taiwán también enfrenta su propio problema de preparación. El CSIS estima que existe un retraso de unos US$ 32.000 millones en las entregas de armas estadounidenses ya aprobadas para la isla, incluidos sistemas costeros Harpoon, NASAMS, interceptores PAC-3 MSE y drones Altius.Mientras tanto, China ha intensificado la presión militar. Según el proyecto China Power del propio CSIS, 2025 marcó un récord de actividad del Ejército Popular de Liberación alrededor de Taiwán, con 3.764 incursiones aéreas en la zona de identificación de defensa aérea taiwanesa, un incremento del 22,4 por ciento respecto a 2024.El informe no dice que una guerra sea inevitable. De hecho, el objetivo de fortalecer estas capacidades sería precisamente prevenirla. Pero su advertencia sí es clara.En otras palabras, la disuasión no funciona si el adversario cree que Estados Unidos no cuenta con suficientes municiones, bases protegidas, producción industrial ni capacidad logística para sostener un conflicto.La guerra en Ucrania demostró que los drones pueden cambiar la ecuación cuando se usan en masa. Foto:EFELa gran conclusión es que EE.UU. todavía tiene la fuerza militar más poderosa del mundo, pero no necesariamente la más preparada para una guerra prolongada contra China en el Indo-Pacífico.Puede ganar batallas. Puede infligir enormes pérdidas. Puede contar con aliados como Japón, Australia, Filipinas o Corea del Sur, aunque su participación no está garantizada. Pero una guerra por Taiwán pondría a prueba algo más profundo: la capacidad de Washington para sostener una campaña prolongada frente a una potencia industrial y militar que lleva años preparándose para ese escenario.Por eso, para el CSIS, la pregunta no es solo cuántos portaaviones, cazas o submarinos tiene EE. UU. La pregunta es si tiene suficientes misiles, drones, interceptores, astilleros, fábricas, bases protegidas y cadenas de suministro para pelear más allá de la primera semana. LEA TAMBIÉN Y allí la respuesta del informe es mucho menos tranquilizadora. Estados Unidos podría entrar a una guerra con China con la fuerza militar más avanzada del planeta, pero con arsenales demasiado estrechos, bases demasiado expuestas y una industria demasiado lenta para reemplazar lo que se perdería en los primeros días. Al menos de momento.SERGIO GÓMEZ MASERI - Corresponsal de EL TIEMPO - Washington Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













