El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, orquestó el año pasado el asalto al capital de Prisa frente al presidente y principal accionista de la compañía, Joseph Oughourlian, que controla casi un 30% del capital. Todo comenzó en mayo de 2022, cuando, de la mano de Miguel Barroso, su antiguo secretario de Estado de Comunicación, y Daniel Romero Abreu, el presidente del lobby Thinking Heads, se impulsó la compra del 7% del capital de la editora de El País y la Cadena SER a Telefónica.La irrupción en el accionariado de Prisa se llevó a cabo a través de la sociedad Global Alconaba, al frente de la cual está Andrés Varela Entrecanales, uno de los fundadores de Globomedia junto a José Miguel Contreras y Emilio Aragón. Lo que en principio era una mera inversión financiera acabó desencadenando una de las batallas corporativas más intensas de los últimos años en el sector de los medios en España. Lejos de limitarse a una posición pasiva, Alconaba mostró desde el inicio una clara vocación de influencia en la gestión, el rumbo estratégico y la línea editorial de la empresa.

Guerra abierta

La guerra entre el presidente de Prisa y este grupo de accionistas próximos al Gobierno escondía un conflicto con Moncloa que llevaba latente desde hace tiempo, pero acabó estallando cuando el presidente, Pedro Sánchez, encargó a Contreras el lanzamiento de una cadena de televisión para apoyar al PSOE. El máximo accionista y primer ejecutivo de Prisa se negó en rotundo al entender que no tenía ningún sentido lanzar una cadena de TDT, que además de ruinosa, impediría la refinanciación de la deuda. Oughourlian acabó destituyendo al presidente de Prisa Media, Carlos Núñez, y al propio Contreras, provocando a partir de entonces que Zapatero liderara desde Thinking Heads la búsqueda de accionistas para intentar hacerse con el control de Prisa. Para ello, llegaron a contactar, entre otros, con el magnate checo Daniel Kretinsky, que había participado ya en Le Monde.