La Asamblea Mundial de la Salud, máximo órgano de decisión de la OMS, concluye este sábado su cita anual en Ginebra después de una semana de conversaciones. El evento arrancó con un antecedente desafortunado: los países debían haber aprobado ya un anexo clave para poner al fin en marcha el Tratado de Pandemias, pero las negociaciones concluyeron sin éxito a principios de mayo. Durante el encuentro de alto nivel, los representantes de los estados acordaron continuar el diálogo con el propósito de alcanzar un acuerdo, a más tardar, para la próxima cumbre.PublicidadEl secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, describe esta prórroga como una "patada hacia adelante", en declaraciones a Público. "El año pasado, cuando se aprobó el Tratado de Pandemias, se dio un margen de un año para negociar lo que se llama el PABS". Este anexo viene a organizar el Sistema de Acceso a Patógenos y Distribución de Beneficios. Se trata de información sobre patógenos que los estados publican para que se puedan desarrollar medicamentos y otros tratamientos para enfermedades.A grandes rasgos, el punto de conflicto en este documento se refleja en la brecha entre el norte y el sur global. El primer polo es partidario de compartir esta información de manera pública para su uso por parte de la industria farmacéutica. En cambio, el segundo polo se muestra receloso de nutrir a empresas privadas con datos públicos para el desarrollo de medicamentos y productos sanitarios cuya distribución internacional no sea necesariamente igualitaria.El posicionamiento español aboga por un modelo híbrido: Los países que solo quieran dar acceso a las muestras y datos de patógenos con potencial pandémico a aquellos usuarios comerciales que hayan firmado contratos, comprometiéndose a distribuir beneficios, podrían hacerlo. Pero los que así lo decidiesen también podrían permitir el libre acceso para todos los usuarios, independientemente de que hayan celebrado contratos o no.La Asamblea Mundial de Salud era un espacio donde se podrían haber acercado posturas entre ambos polos, pero la conversación se ha postergado con un año más de plazo. Pedro Gullón, director general de Salud Pública y Equidad en Salud, informa a este medio de que la prórroga es un resultado amargo para todos los países, especialmente en términos económicos. Recuerda que celebrar rondas de negociaciones requiere una importante inversión de dinero, pero la OMS debe gestionar un presupuesto más limitado desde la salida completa de Estados Unidos de la organización. "Gastar dinero para no avanzar tiene poco sentido", declara. Por este motivo, aunque el plazo máximo sea mayo del 2027, no se descarta la posibilidad de agilizar las conversaciones para llegar a un pacto cuanto antes.PublicidadUn encuentro marcado por las crisis sanitariasPadilla comenta que la retirada de Estados Unidos de la OMS ha estado muy presente en el encuentro de esta semana. "Es la primera Asamblea Mundial de la Salud, en la cual EEUU ya está de facto totalmente desaparecida. Y es el primer año que vemos un impacto de esta salida y de su financiación en los resultados en salud", remarca. El secretario de Estado advierte de que "esto va a afectar mucho a la tuberculosis, la malaria, o el VIH, pero también sabemos que va a afectar mortalidad infantil, por ejemplo". En este sentido, el máximo órgano decisorio de la autoridad sanitaria aprobó este jueves una solicitud al director general para que elabore una estrategia para la tuberculosis posterior a 2030, en consulta con los estados miembros y las partes interesadas. Esta se presentará en el encuentro de 2028, en su octogésima primera edición.La septuagésimo novena asamblea comenzó con una concatenación de crisis sanitarias, que han estado en primera línea. La OMS tuvo que coordinar con numerosos países –entre ellos España– el crucero afectado por un brote de hantavirus. Además, la expansión del de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda fue declarada emergencia de salud pública de importancia internacional (PHEIC, por sus siglas en inglés). Esto no quiere decir que nos enfrentemos ante la posibilidad de una pandemia. Se trata de "un mecanismo legal formal bajo el Reglamento Sanitario Internacional diseñado para activar la coordinación internacional y el apoyo ante eventos de salud pública graves", aclara a la plataforma divulgativa SMC UK Daniela Manno, profesora clínica adjunta en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.¿Vacunas para el ébola Bundibugyo?Parte de la gravedad de este brote viene condicionada porque se corresponde al ébola Bundibugyo, una cepa para la que no existen vacunas. Actualmente se investigan dos candidatas, aunque ninguna ha alcanzado todavía la fase de producción. La opción considerada "más prometedora" corresponde a una vacuna de la que aún no existen dosis disponibles para iniciar ensayos clínicos en personas de manera inmediata. Aun así, la OMS considera que debe recibir prioridad. Según explicó este miércoles Vasee Moorthy, integrante de la División de Investigación y Desarrollo Blueprint de la OMS, la fabricación de esta vacuna podría tardar entre seis y nueve meses. Por su parte, la segunda candidata todavía no cuenta con resultados en animales que avalen su eficacia.Publicidad"La vacuna existente para el ébola sí cubría las variantes anteriores, pero no tenemos una vacuna global para todas las cepas", analiza Padilla. "En este brote parece que ha habido un retraso diagnóstico, pero con las tecnologías que tenemos ahora mismo podemos agilizar el desarrollo de vacunas on the go o sobre la marcha". La producción o ausencia de vacunas para determinadas enfermedades infecciosas depende de múltiples factores. Si bien reconoce que detrás puede haber intereses económicos, el secretario de Estado también apunta a "algunos ligados a elementos de priorización científica", ya que "cuando hay un brote, siempre hay una aceleración de las investigaciones en torno a esa enfermedad".Este panorama en su conjunto pone de relieve la necesidad de una acción global coordinada que permita hacer frente a esta clase de escenarios. Es por ello que el acuerdo del anexo PABS, el cual permitirá la aplicación del Tratado de Pandemias, resulta prioritario. Tras la clausura de la Asamblea Mundial de la Salud sin avances en este aspecto, el reloj comienza a correr para que los países alcances un acuerdo para dentro de un año.