Representantes de 194 países se reúnen esta semana en Ginebra para acordar las prioridades de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su órgano decisorio, la Asamblea, celebra desde este lunes hasta el 23 de mayo su septuagésimo noveno encuentro. Los temas a tratar incluyen la salud mental, la digital o el cambio climático. También las crisis sanitarias, que han sido el centro de atención este mes por diversos motivos. Uno de ellos fue la crisis del hantavirus que involucró a varios países, incluido España. Este sábado el brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda fue declarado emergencia de salud pública de importancia internacional. Ambos hechos suceden semanas después de que las negociaciones para cerrar el Tratado de Pandemias volvieran a caer en saco roto. El nuevo encuentro se topa de frente con un bloqueo internacional para abordar una realidad que no espera: la proliferación de enfermedades infecciosas.PublicidadEl escenario es todavía más dramático. En el marco de la 79 Asamblea Mundial de la Salud, un nuevo informe publicado este lunes del Consejo Mundial de Monitoreo de la Preparación (GPMB, por sus siglas en inglés) concluye que el mundo no está más seguro frente a las pandemias. A medida que los brotes de enfermedades infecciosas son cada vez más frecuentes, también se vuelven más dañinos, con impactos mayores en la salud, la economía, la política y la sociedad, y una menor capacidad para recuperarse de ellos. "Los líderes políticos, la industria y la sociedad civil aún pueden cambiar el rumbo de la preparación global si transforman sus compromisos en avances tangibles antes de que estalle la próxima crisis", ha expresado en un comunicado la copresidenta del GPMB, Kolinda Grabar-Kitarovic.Pedro Gullón, director general de Salud Pública y Equidad en Salud: "A nivel global seguimos siendo vulnerables ante potenciales crisis sanitarias"El director general de Salud Pública y Equidad en Salud, Pedro Gullón, matiza en declaraciones a Público que sí ha habido ciertas mejoras en asuntos de carácter común. "Creo que la covid supuso avances en algunos aspectos, especialmente en los que tienen que ver con el acceso a medicamentos o vacunas. Había cosas que antes no se pensaban y que ahora al menos ya están sobre la mesa", evalúa. No obstante, reconoce que "a nivel global seguimos siendo vulnerables ante potenciales crisis sanitarias".Las últimas renovaciones del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) –instrumento jurídico de la OMS para prevenir, detectar y responder a riesgos graves para la salud pública– ha incluido mejoras cualitativas. Algunas de las herramientas, por ejemplo, han sido de utilidad "en el manejo del hantavirus", indica Gullón, "pero no son suficientes para poder responder de la mejor manera globalmente", comenta, a colación de la emergencia por ébola declarada en la República Democrática del Congo y en Uganda.La nueva Asamblea Mundial de la Salud se celebra sin EEUU y Argentina después de que los ultraderechistas Trump y Milei abandonaran la OMS"Cualquier brote de estas características nos tiene que poner en alerta", expresó este lunes ante los medios la ministra de Sanidad, Mónica García, presente en Ginebra. "Las autoridades sanitarias internacionales están siempre vigilantes y creo que esa colaboración, esa visión de salud global, ese concepto de multilateralismo –que han intentado poner en entredicho algunos países, como puede ser la administración Trump– cobra más valor todavía", ha añadido en alusión al abandono de EEUU de la OMS el pasado mes de enero. También Argentina, bajo el mando del ultraderechista Javier Milei, hizo efectiva su retirada de la organización el pasado mes de marzo. Un contexto que no facilita la atmósfera para alcanzar acuerdos de carácter internacional.PublicidadBloqueo al Tratado de PandemiasPedro Gullón, también presente en Ginebra para la Asamblea Mundial de la Salud, ha participado en las negociaciones del Tratado de Pandemias. El texto ya fue aprobado en la Asamblea de 2025, pero para que los países puedan ratificarlo debe aprobarse el anexo PABS. Mediante este documento "se crea un sistema de acceso a patógenos y distribución de beneficios [como vacunas u otros tratamientos]", aclara. Aquí se encuentra el hueso duro que ha llevado al acuerdo internacional a un punto muerto. No se pudo cerrar junto al resto del tratado, por lo que "se decidió tener un año de negociaciones". La última de las seis rondas tuvo lugar a principios de mayo, pero "por desgracia, no se llegó a un acuerdo y hay posiciones muy separadas". Así las cosas, se decidió ampliar el plazo de las conversaciones un año más.La cesión de datos sobre patógenos que deben realizar los países supone un punto de conflicto para aprobar el Tratado de PandemiasEl Tratado de Pandemias viene a fortalecer tres puntos para los que se busca un marco de acción común. El primero tiene que ver con la vigilancia de riesgos de enfermedades, el segundo con la capacidad de los países para responder a estos peligros. El tercer punto se refiere a la equidad, "que tiene que ver con el acceso a medicamentos y otras medidas y contramedidas médicas en caso de que se produzca una enfermedad", explica Gullón. En este último aspecto se enmarca el anexo PABS, "que tiene que ver con quiénes pueden poseer los datos de un patógeno" y con los "beneficios de inversión" por parte de las empresas derivados de las "diferentes medidas relacionadas con ese patógeno. Y ahí es donde se encuentran ahora mismo dos posturas muy separadas".La brecha norte-sur global atraviesa las pandemias"Una postura es muy abierta respecto al acceso de patógenos y distribución de beneficios", esclarece. La segunda postura, en cambio, es "más cercana a las posiciones de la industria, que son las que pueden producir y las que quieren que retornen estos beneficios". A grandes rasgos, el disenso parece alinearse en la brecha entre el sur y el norte global, que defenderían respectivamente el primer y el segundo posicionamiento. "Los conflictos de interés son los que se vieron durante la covid", declara a Público Eduardo Satué, presidente saliente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). "Fuimos los países con más recursos los que tuvimos un principal acceso a la vacunas", comenta.PublicidadEl tratado se rige bajo un principio de equidad. Pero este requiere "dinero para invertir en la investigación", así como "un complejo proceso industrial que permita desarrollarla", indica el experto de SESPAS. Pero además, también hacen falta datos. Estos "se necesitan de todos los países", y aquí se puede encontrar una fuente de conflicto. Eduardo Satué apunta que si un país del sur global debe facilitar los datos sobre su población a terceras partes, probablemente se pregunte por la posición que como estado ocupa en la cadena de distribución. Y en el caso de que estos datos sean abiertos, quizás también genere cierta desconfianza que empresas farmacéuticas puedan aprovecharlos para desarrollar sus medicamentos y sacar rédito económico sin pagar nada a cambio.Mónica García: "¿Qué tipo de mundo queremos construir para los próximos, uno basado en la cooperación y el cuidado mutuo, o uno marcado por el miedo, la desigualdad y el sálvese quien pueda?"Gullón afirma que la posición de España pretende servir de puente entre ambos ejes de negociación. Si bien admite que "un acuerdo total es difícil", la estrategia consiste en "acercar posturas" para lograr una mayoría simple que pueda descongestionar la entrada en vigor del tratado. El posicionamiento español aboga por un modelo híbrido: Los países que solo quieran dar acceso a las muestras y datos de patógenos con potencial pandémico a aquellos usuarios comerciales que hayan firmado contratos, comprometiéndose a distribuir beneficios, podrían hacerlo. Pero los que así lo decidiesen también podrían permitir el libre acceso para todos los usuarios, independientemente de que hayan celebrado contratos o no."¿Qué tipo de mundo queremos construir para los próximos, uno basado en la cooperación y el cuidado mutuo, o uno marcado por el miedo, la desigualdad y el sálvese quien pueda?", se preguntó Mónica García este lunes durante la sesión plenaria de la Asamblea Mundial de la Salud. "Creemos en una salud global basada en la ciencia, en sistemas públicos fuertes, en la cooperación entre países y en la dignidad humana. Porque si los virus no conocen fronteras, tampoco deberían conocerlas la solidaridad, la evidencia científica o la defensa de la vida", defendió.
El mundo sigue sin 'escudo' ante una futura pandemia y la OMS inicia su cita anual con intención de evitarlo
Los 194 estados miembros la autoridad sanitaria se reúnen en su septuagésimo novena Asamblea Mundial de la Salud tras la marcha de EEUU y Argentina.












