No hay en todo el planeta un partido entre jugadoras como el que este sábado mide en Oslo al Barcelona con el OL Lyonnes (18.00; La 1, TV3 y Disney+). El cartel de la final de la Women’s Champions League es inmejorable al enfrentar al conjunto francés, el dominador de la competición con ocho trofeos, contra el equipo que se ha convertido en la nueva referencia continental al alzar tres títulos y pisar siete finales desde 2019. Desde ese año, cuando las azulgranas bregaron por primera vez por la orejona —se estrellaron precisamente ante el Lyon—, su progresión ha sido tan extraordinaria que el enfrentamiento de hoy en el Ullevaal Stadion ya es el más repetido —cuatro veces— en la cita que decide cada temporada quién reina en Europa. La directora de fútbol femenino de la UEFA, Nadine Kessler, sintetizaba el choque con elocuencia el miércoles: “Un espectáculo absoluto, los dos mejores equipos de todos los tiempos”.Más allá de emplazar a los dos colosos continentales, el encuentro confronta dos modelos de club antagónicos. El Barça es propiedad de sus socios, con una masa de seguidores que abarrotó la final de 2024 en Bilbao. El OL Lyonnes pertenece a la magnate surcoreana Michele Kang, dueña también del Washington Spirit y del London City Lionesses. Su imperio futbolístico ha bebido del Barcelona de tal manera que ha pescado allí a jugadoras y miembros de la estructura técnica como el director deportivo y el entrenador.Jonatan Giráldez, el técnico del Lyon, fue el primer en marcharse. Le siguió Markel Zubizarreta, el arquitecto que profesionalizó el Barça de 2015 a 2023 y que ahora ejerce como director deportivo general del grupo de Kang. La magnate no ha escamitado en gastar dinero para firmar a grandes nombres mientras su rival atraviesa una época de precariedad que lo obligó esta temporada a desprenderse de jugadoras como Jana Fernández o Ingrid Engen, ambas ahora en el emporio de la surcoreana, que también tienta a dos figuras barcelonistas como Alexia Putellas y Mapi León.El reencuentro de las azulgranas con Giráldez tiene un componente de morbo después de que el entrenador gallego decidiese marcharse al Washington Spirit en 2024 tras conseguir el único póquer de títulos de la historia del Barcelona —Liga, Copa, Supercopa y Champions—. “No será Europa mi próximo destino. Creo que es importante no competir contra el Barça”, afirmó entonces. Solo tardó una temporada en moverse dentro del imperio de Kang y dar el salto al OL Lyonnes. “He escuchado que se dijo que me iba para no volver a competir nunca [contra el Barcelona]. Es algo que no salió de mi boca”, matizó el martes el vigués.Giráldez se verá este sábado las caras con Pere Romeu. El que fuera su asistente y analista en su etapa en el Barcelona también opta esta temporada a coronar un curso perfecto tras haberse impuesto en la Supercopa, la Liga y la Copa. “¿El Jona de hace dos años es el mismo? No. ¿El Pere de hoy es el mismo? Tampoco. Si sigues la misma línea en tu metodología, te estancas. Hay que probar cosas nuevas y aunque nos conozcamos, ahora somos entrenadores totalmente distintos”, reflexionó el técnico azulgrana.Aunque los dos conjuntos son muy dominantes, la propuesta excitante y atractiva del Barcelona gira siempre en torno a la posesión y el manejo del balón mientras que la del OL es mucho más vertical, impulsada por la potencia y la habilidad de sus delanteras. El centro del campo del Barça, con Alexia, Patri y Aitana, es el signo representativo del equipo, por mucho que la tres veces Balón de Oro se haya recuperado hace poco de su lesión en el peroné y se antoje complicado que sea titular. La marca del club francés se identifica más por el nivel de sus arietes, extremos y centrocampistas, tan poderosas y físicas como Dumornay, Katoto, Brand o la lesionada y ausente Diani.La final, en fin, enfrenta por estadísticas y valor de mercado de las plantillas —14,1 millones de euros la del Barcelona y 10,7 millones la del Lyon— a los dos mejores equipos de la competición. Las azulgranas son las que más goles han marcado (37) en la Champions, más posesión media han tenido (64,7%), mayor precisión en los pases han conseguido (90,1%) y más veces han disparado a puerta (246), pero el OL es segundo en todos esos apartados (26; 59,8%; 85,6%; 240). La rivalidad, que se ha convertido en un clásico europeo, nació en Budapest en 2019, cuando las francesas arrollaron al Barça (4-1) en la primera final entre ellas. El Barcelona era entonces un recién llegado a la élite, muy lejos del equipo de época que es hoy y que en 2024 tumbó por primera vez al OL para alzar su tercera Champions. Alexia se refirió ayer al progreso azulgrana desde entonces: “Lo más especial de esta evolución comenzó en una final ante el Lyon en la que nos pasaron por encima y vimos el nivel real de las campeonas de Europa. Nos pusimos el traje de trabajo y hemos llegado hasta donde estamos ahora”. Siete años después, el Barça ya es un gigante continental que compite y sabe ganar al club más laureado de la historia.