A los 30 minutos de que saltase la noticia del d�a en los medios, la salida de �ngels Barcel� de la Cadena Ser tras presentar su renuncia, la consejera delegada de Prisa Media, Pilar Gil afirmaba lo siguiente: "Como ya anunciamos en la presentaci�n del plan estrat�gico, el Grupo tiene en marcha un gran proyecto de transformaci�n y llegada a nuevas audiencias, que ser� a�n m�s visible en la nueva temporada 2026-27, con el compromiso de seguir informando y acompa�ando a sus oyentes con la calidad y la calidez que siempre han caracterizado a la cadena". Solo hace falta leer entre l�neas para entender que la marcha de Barcel� no ha sido f�cil ni tranquila. Detr�s del anuncio de su marcha est� la intrahistoria de una 'guerra' que llevaba libr�ndose desde hace meses dentro de la radio de Prisa.MediosEl anuncio de la marcha de �ngels Barcel� no ha sido la consecuencia natural de un pac�fico fin de ciclo, ni el cansancio l�gico de quien lleva madrugando a horas intempestivas desde hace siete a�os. Su "renuncia", palabra que utiliz� la Cadena Ser en su nota de prensa anunciando la marcha de la periodista, ha sido una demolici�n controlada que ha terminado estallando en Gran V�a, 32, aunque sin demasiada sorpresa, pues de puertas hacia dentro casi todos sab�an que esto no iba a acabar bien.El ambiente ven�a caldeado desde hac�a meses. La fachada del liderazgo del Hoy por Hoy en el EGM (aunque con importante p�rdida de oyentes en el �ltimo Estudio General de Medios) tapaba a duras penas una realidad mucho m�s inc�moda: un pulso soterrado entre Barcel� y la planta noble de Prisa Media. Una guerra de guerrillas donde se med�a cada palabra, cada invitado de la tertulia y, sobre todo, cada silencio.El origen del cisma tiene nombres propios y una obsesi�n corporativa: la "transversalidad". Desde la c�pula de Prisa, pilotada por el fondo Amber Capital de Joseph Oughourlian, se ven�a madurando la idea de rebajar la intensidad ideol�gica de la emisora, muy en la l�nea con el argumentario de Moncloa. La consigna era clara: hab�a que "abrir el abanico", moderar el tono y atraer a perfiles de analistas que hasta ahora ve�an la Ser como territorio hostil. Un intento de centrar el tiro para ara�ar oyentes a la competencia y, de paso, desatascar ciertos puentes institucionales y publicitarios con administraciones de otro color pol�tico, ante la posibilidad de un cambio de Gobierno de cara a las pr�ximas elecciones de 2027.Pero en ese dise�o de laboratorio se toparon con un elemento incontrolable: la propia �ngels Barcel�.Barcel�, que se ha ganado a pulso el estatus de intocable, siempre ha entendido su programa como un estado soberano. Para ella, la l�nea editorial y la elecci�n de su mesa de debate eran l�neas rojas no negociables. Cuando Fran Llorente, director de contenidos de la emisora, le avis� de que hab�a que abrir el espacio a "nuevos nombres" y "enfoques m�s abiertos" para la tertulia de las nueve, la respuesta de la periodista fue un portazo dial�ctico que reson� hasta en la Castellana.A este choque editorial se le sum� la eterna sospecha externa de las presiones pol�ticas. En un panorama medi�tico hiperpolarizado, mantener el equilibrio en el buque insignia de la izquierda radiof�nica es un deporte de riesgo. Las malas lenguas de la redacci�n apuntan a que las fricciones terminaron por agotar la paciencia de la catalana, que abri� un pulso con la direcci�n que desde hac�a unas semanas hab�a llegado a un punto de no retorno. La direcci�n manten�a que hab�a que hacer m�s plural la Ser y Barcel� se manten�a firme en que a ella no le iban a imponer una nueva l�nea editorial. Las fricciones se hicieron insostenibles."�ngels no acepta sugerencias, acepta decisiones si son suyas. Intentar moldear su escaleta es como intentar moldear el hormig�n armado", aseguraba este viernes por la tarde una fuente interna de la emisora que prefer�a mantenerse en el anonimato ante la tensi�n que hay en los pasillos de la Ser.Las reuniones para la renovaci�n de su contrato, que deb�an ser un tr�mite de firmas y cifras, se convirtieron en un tenso campo de batalla. Barcel� no ped�a m�s dinero; ped�a blindaje. Quer�a la garant�a absoluta de que nadie meter�a las manos en sus contenidos. Al ver que los directivos no ced�an y que el control editorial empezaba a cotizar a la baja, la reina de las ma�anas radiof�nicas aplic� la m�xima de la dignidad period�stica: antes de que le impongan la escaleta y se produzca el sorpasso de la Cope en las ma�anas, recoge los papeles y apaga la luz roja.Ahora, el incendio se traslada a los despachos. La direcci�n de la Ser se encuentra con el dilema de ver qui�n ocupa el agujero que deja la periodista. La marcha de Barcel� es un torpedo a la l�nea de flotaci�n de la marca, y el equipo directivo se enfrenta al p�nico esc�nico de buscar un relevo que no solo mantenga los n�meros, sino que acepte las condiciones de "moderaci�n" que �ngels Barcel� rechaz�.El nombre que m�s suena es el de Aimar Bretos, un hombre Ser, conductor de Hora 25, con un perfil muy valorado por sus compa�eros y tambi�n por la direcci�n y la c�pula de Prisa. Aimar Bretos es el heredero natural de la casa. El actual timonel de las tardes/noches de la Ser, con programa propio en laSexta, maneja el tono institucional de la emisora a la perfecci�n, tiene el colmillo afilado para la entrevista pol�tica y repetir�a el hist�rico viaje que ya hizo la propia �ngels Barcel� desde la noche hacia la luz del d�a.Pero antes que Aimar Bretos, Prisa sali� a pescar en mares ajenos. En los despachos de la Ser siempre se ha fantaseado con dar el gran golpe de efecto tentando a la estrella de Onda Cero, Carlos Alsina, aprovechando el baile de incertidumbres sobre su propio futuro. Una carambola de billar que dinamitar�a el tablero radiof�nico, aunque todo qued� en un intento, pues pese a que le tentaron, Alsina se ha decantado por seguir en su M�s de Uno, con su equipo, y en su Onda Cero.La tormenta no ha hecho m�s que empezar. Se han cargado a la reina, s�, pero el trono que dejan vac�o quema tanto que pocos van a querer sentarse sin un buen traje ign�fugo. Y una pregunta, �qu� pasar� con Jos� Luis Sastre, el fiel compa�ero y contramaestre de Barcel�? No parece que vaya a ocupar el hueco de la periodista y muchos se preguntan si con su salida, Sastre podr�a replantearse su continuidad con sus nuevos horizontes en televisi�n y la escritura.
La 'guerra' en la Cadena Ser que ha provocado la precipitada "renuncia" de �ngels Barcel�
A los 30 minutos de que saltase la noticia del d�a en los medios, la salida de �ngels Barcel� de la Cadena Ser tras presentar su renuncia, la consejera delegada de Prisa Media,...











