El 6 de febrero de 1877, en el que parecía ser un tranquilo verano en la joven república de Chile, el entonces ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Miguel Luis Amunátegui, publicó un decreto supremo, el número 547, que se alineaba con sus ideas liberales pero que desató todo un debate en la élite local: en él se promovía, por primera vez, que las mujeres pudieran cursar estudios universitarios y optar a títulos profesionales.Aunque lo promulgó el presidente Aníbal Pinto, desde entonces el documento fue conocido como Decreto Amunátegui, hito que en 2027 cumple 150 años. Si bien lo firmaron dos hombres, “detrás tiene una historia que hay que conocer”, como dijo Cecilia Morán, académica del Instituto de Historia de la U. San Sebastián y parte del último panel de Conversaciones LT Educa, dedicado justamente a este histórico aniversario.Miguel Luis Amunátegui, ministro liberal. “Las mujeres, entonces, se educaban en liceos privados, y dos de sus directoras, Antonia Tarragó e Isabel Le Brun, lucharon porque sus estudiantes pudieran dar exámenes de admisión a la universidad, igual que los hombres”, explica Morán.En el conversatorio también participaron María Gabriela Huidobro, académica de la Facultad de Educación y Humanidades de la U. Andrés Bello, y Magdalena Browne, decadana de Comunicaciones de la U. Adolfo Ibáñez.Todas son parte de Decretadas, un proyecto de estas tres universidades que busca recordar el acontecimiento pero también sacar a la luz a las pioneras que lo empujaron, a las primeras jóvenes que se abrieron paso en las masculinizadas aulas y, además, a las brechas de género que, un siglo y medio después aún persisten en la educación superior.Gabriela Huidobro (UNAB), Cecilia Morán (USS) y Magdalena Browne (UAI).