Un juez estadounidense desestimó este viernes una acusación formal contra el migrante salvadoreño Kilmar Abrego, al determinar que la Administración Trump no lo habría procesado de no haber impugnado su deportación. El juez federal de distrito Waverly Crenshaw, en Nashville (Tennessee), escribió que el Departamento de Justicia (DOJ) solo reabrió su investigación sobre contrabando de personas después de que Abrego presentara su demanda por haber sido deportado por error a El Salvador. “El tribunal no llega a su conclusión a la ligera”, escribió Crenshaw. “La prueba objetiva en este caso demuestra que, de no haber sido por la demanda exitosa de Abrego impugnando su expulsión a El Salvador, el Gobierno no habría iniciado este proceso penal”.El fallo es una derrota para la Administración de Donald Trump, quien emprendió una batalla sin precedentes contra el salvadoreño desde que fue deportado por error en marzo del año pasado a El Salvador. La presión social y los fallos judiciales, incluido uno del Tribunal Supremo, propiciaron que el Gobierno lo retornara en junio a Estados Unidos, pero solo para enfrentar una acusación de tráfico de personas. El Gobierno de Trump basó el caso en una parada de tráfico en 2022 cuando conducía un coche en el que había nueve pasajeros. Los agentes comentaron entre sí sus sospechas de contrabando, pero se permitió a Abrego García continuar su marcha con tan solo una advertencia. Declaraciones posteriores de funcionarios de la Administración han dejado entrever que la acusación fue un acto de venganza por parte del Gobierno por haber denunciado su deportación ilegal. Abrego García trabajaba como obrero metalúrgico en Maryland, donde residía con su mujer y tres hijos (uno propio y dos de su esposa) cuando fue detenido por agentes del ICE. Había ingresado en Estados Unidos de forma ilegal con 16 años, huyendo de las amenazas de las pandillas. La deportación de Abrego García se produjo a pesar de que contaba con una protección judicial que databa de 2019 y que le fue otorgada para evitar que fuera devuelto a El Salvador, donde su vida podía correr peligro. Además del juicio penal, Abrego García ha batallado en los tribunales su deportación a un tercer país, que el Gobierno ha decidido que sea Liberia. La jueza de Maryland, Paula Xinis, ordenó su liberación en diciembre y prohibió al ICE su detención o deportación. Con anterioridad, la Administración ya había intentado deportar al salvadoreño a Ghana, Uganda y Esuatini, aunque no pudo llegar a un acuerdo con los Gobiernos de esos países. La jueza Xinis ha reprochado a los fiscales que no sepan justificar por qué la Administración no quiso expulsarle a Costa Rica, el destino que Abrego García había aceptado y cuyo país se ofreció para recibirlo.