Desde muy temprano, este viernes 22 de mayo, en la casa comunal de la cooperativa Santiaguito Roldós, familiares, amigos y vecinos llegaron para despedir a Kathy Suescum, de 56 años; sus hijos Analía, de 16, y Carlos, de 17; así como los hermanos de ella Juan Suéscum, de 57, y Geovanny, de 51.Los ataúdes permanecían rodeados de flores, fotografías y familiares quebrados por el dolor. El silencio solo era interrumpido por los llantos de quienes todavía intentaban comprender cómo, en pocas horas, una familia entera murió por el fuego.La trágica historia de Kathy y sus hijosLa historia que más golpea a sus allegados es la de Kathy y sus dos hijos adolescentes. Según sus familiares, los tres dormían juntos cuando el incendio comenzó cerca de la habitación donde descansaban.PublicidadEl fuego avanzó rápidamente y convirtió la salida en una trampa. La vivienda tenía un pasillo estrecho y, según relataron sus familiares, las puertas cerradas y el humo habrían complicado cualquier intento de escape.La casa asegurada y el inicio del fuegoAsusena Suéscum, hija de Kathy y hermana de los pequeños Analía y Carlos, contó que su madre acostumbraba asegurar la casa por temor a la delincuencia.“Mi mamá era de las personas que le gustaba estar segura. Descansaba con todo cerrado. Me imagino que esa noche puso candado. La chapa estaba buena, pero ella prefería asegurar la puerta”, relató.PublicidadPublicidadLa joven explicó que la habitación de su madre quedaba al fondo de la vivienda y que el incendio se habría iniciado en la parte central de la casa.“Era un corredor chiquito y angosto. No se podía salir por los lados porque todo estaba cerrado. Creo que la desesperación y el humo ya no les dejaron escapar”, expresó.PublicidadEl último abrazo de una madreSegún les contaron familiares y vecinos, Kathy fue encontrada abrazando a sus hijos sobre la cama.“Dicen que la encontraron abrazada a ellos, como protegiéndolos”, dijo Asusena entre lágrimas.La mujer recordó que la noche anterior compartió la merienda con su madre sin imaginar que sería la última vez que la vería con vida.“Ella vino acá en la noche. Compartimos juntas. Me pidió un patacón con huevo y queso. Le encantaba el café. Después me dijo que me fuera a descansar. Yo nunca pensé que era la última vez que la iba a ver”, contó.PublicidadEl próximo jueves 28 de mayo, Kathy cumpliría años. La familia ya pensaba en una pequeña celebración.“La otra semana era su cumpleaños y lo estábamos planeando. Mi idea era hacerle una comida. Ella me decía que no necesitaba regalos, solo amor”, recordó su hija.Asusena también describió a sus hermanos como jóvenes tranquilos y dedicados a sus estudios.“Eran chicos humildes, estudiosos. Solo pasaban del colegio a la casa. Eran buenos hijos y también muy buenos tíos con mis niños”, manifestó.El dolor de un padre: Fausto FrancoFausto Franco, padre de los menores Analía y Carlos, llegó al velorio devastado. Apenas podía sostener la voz mientras observaba los féretros de sus hijos.Contó que la noche anterior al incendio había visitado a los adolescentes. Analía incluso le pidió que al día siguiente le llevara cazuela con bastante pan.“A las 20:00 vine a verlos. Mi hija me dijo: ‘Tráigame cazuela con bastante pan mañana’. Yo le dije que sí”, recordó.Eso no se pudo dar. Horas después, cerca de las 07:00, recibió la noticia.“Me dijeron que hubo un incendio en la casa y que murieron mi mujer y mis hijos. Yo pensé que era mentira”, relató.Cuando llegó al sitio y vio la presencia de bomberos y policías, entendió que ya no había nada que hacer.Cilindros de gas y material reciclable agravaron el incendioFranco dijo que el humo y la explosión de cilindros de gas impidieron que su familia pudiera escapar.“Había cuatro tanques. Explotó primero el de la sala y luego otro cerca del dormitorio. Eso incendió todo más rápido”, explicó.También consideró que el material reciclable almacenado dentro de la vivienda agravó la situación. “Mi cuñado reciclaba plástico. Yo creo que ese humo los ahogó”, dijo.El hombre aseguró que, de haber estado en la casa, habría intentado derribar la puerta para salvarlos.“Yo hubiera hecho lo posible por abrirla. Aunque saliera quemado, trataba de salvarlos”, expresó.Un deseo final: Darles descansoSobre sus hijos, el hombre solo encontró palabras de cariño.“Eran mis amores. Buenos conmigo y con su mamá. Me hicieron feliz como padre”, dijo mientras miraba fijamente los ataúdes de los adolescentes.También recordó a Kathy como una madre dedicada por completo a sus hijos.“Ella siempre estuvo pendiente de ellos. Les cocinaba, les lavaba la ropa, estaba para todo. Fue una buena madre”, manifestó.Mientras avanzaban las horas, los familiares intentaban reunir fuerzas para el sepelio previsto para la tarde. Fausto repetía que solo quería darles descanso.“Lo único que quiero es enterrarlos y saber que ya están descansando”, dijo con la voz quebrada. Algunas entidades estatales y Municipio han ofrecido ayudas a los familiares de las víctimas. Hoy, a las 16:00, se prevé el entierro de las cinco víctimas en el cementerio municipal del suburbio.