RoyalsEl pr�ncipe Guillermo, en el estudio de radio.Actualizado Viernes,

mayo

19:16Hay pocas cosas m�s brit�nicas que hablar del tiempo en la radio. As� que, cuando el pr�ncipe Guillermo de Inglaterra se puso a comentar el buen d�a que hac�a en una radio de las islas de Scilly -un remoto archipi�lago a 45 kil�metros del extremo sureste de Gran Breta�a- estaba llevando a cabo, casi, un rito nacional. La diferencia, obviamente, era que el autor de los comentarios era el heredero de la corona. Otro aspecto notable, al menos en el Reino Unido en su conjunto, es que Guillermo celebr� lo soleado del d�a y la gran visibilidad en las islas. Eso s� que es noticia. Casi tanto como que el futuro rey de Inglaterra se ponga a charlar en un programa matinal. Para saber m�sGuillermo apareci� en directo en el programa Heart Breakfast que, de manera excepcional, se emit�a desde Scilly coincidiendo con su visita para inaugurar una nueva ala del hospital local y unas viviendas p�blicas recientemente construidas en el archipi�lago, formado por cinco islas y en el que viven apenas 2.000 personas. Era una visita en parte anclada en la tradici�n, porque Guillermo es el duque de Cornualles, del que Scilly forma parte. Pero, con su intervenci�n en el extremadamente popular Heart Breakfast, la Monarqu�a brit�nica aprovech� para avanzar en una de sus estrategias clave en este siglo XXI: acercar a la realeza a la gente. Porque, en el Reino Unido, o�r a la persona que ostenta el t�tulo de Pr�ncipe de Gales bromear o hablar de cosas sin importancia es algo realmente inusual. Y eso es lo que hizo Guillermo, en un claro esfuerzo para tratar de conectar con sus s�bditos. El pr�ncipe se humaniz� con temas triviales, como cuando explic� que "no me gusta para nada madrugar, pero estoy encantado de estar aqu� con vosotros", en referencia a los locutores Amanda Holden y Jamie Theakston. Tampoco es que se hubiera pegado la madre de todos los madrugones porque, aunque Heart Morning empeiza a las seis de la ma�ana, �l no intervino hasta las ocho y diez. La voz profunda de Guillermo parece hecha para la radio. Tambi�n le ayuda que sabe utilizar un acento educado pero sin caer en lo aristocr�tico que se supone a la realeza y del que, por ejemplo, su padre Carlos parece incapaz de despegarse. Con esa voz y ese tono, puede permitirse explicar que su hija, Charlotte, de 12 a�os, y su hijo mejor, Luis, de 9, adoran a la cantante estadounidense Taylor Swift y que se lo pasaron como nunca cuando fueron a verla al estadio de Wembley, hace dos a�os, como si fuera el vecino de al lado."Charlotte, en especial, est� obsesionada con Taylor Swift", dijo el pr�ncipe, que brome� que esperaba que la cantante les invite a su boda con el jugador de f�tbol americano Travis Kelce, para la que todav�a no hay fecha.Fueron unos momentos de candor familiar, impregnados de marketing, en los que el futuro rey de Inglaterra se acerc� un poco m�s al pueblo sobre el que va a regir, pero no gobernar. Con el panorama pol�tico, social, �tnico y cultural de las islas en pleno cambio, y en medio de la constante oleada de esc�ndalos generada por su t�o, el ex pr�ncipe Andr�s, y su amistad con Jeffrey Epstein, la realeza necesitar� m�s Heart Morning y menos pompa y circunstancia.