Alejandro Luque analiza los retos ambientales del país y propone acciones que articulen crecimiento económico, políticas públicas y sostenibilidad.22 de mayo, 2026 - 12h00Con más de seis años de experiencia en sostenibilidad, diplomacia ambiental y economía circular, Alejandro Luque ha integrado su trabajo y su propósito en una misma misión: contribuir activamente a la protección del medioambiente y a la construcción de un futuro más sostenible para la vida.En ese contexto, sostiene que el mayor desafío ambiental que enfrenta Ecuador hoy es la desconexión entre el crecimiento económico y los límites ecológicos del país. “Seguimos teniendo un modelo de desarrollo altamente extractivo, lineal y de corto plazo, mientras los impactos del cambio climático, la contaminación por plásticos, la pérdida de biodiversidad y la mala gestión de residuos avanzan más rápido que nuestra capacidad institucional para responder”, advierte el experto. Bianca Dager impulsa el lujo consciente y la sostenibilidad como motor económico en LatinoaméricaLa brecha entre el discurso y la acción sigue siendo uno de los obstáculos para avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible, afirma Luque.A su criterio, la riqueza natural del país debería ocupar un lugar central en la planificación económica y en la toma de decisiones públicas; sin embargo, aún persisten enfoques sectoriales que no logran incorporar de manera transversal la variable ambiental.Luque detalla que ser una sociedad sostenible implica comprender que el desarrollo no puede construirse a costa de la estabilidad ambiental y social de las futuras generaciones. Más allá del discurso, señala que este concepto exige transformar los patrones de producción, consumo y gobernanza, tomando decisiones que consideren los límites del planeta, la equidad social y la resiliencia económica.Además, explica que sostener la vida no significa únicamente proteger la naturaleza, sino también construir sistemas económicos, políticos y sociales capaces de mantenerse en equilibrio con ella. En ese sentido, afirma que una sociedad sostenible debe ser coherente entre lo que plantea, lo que prioriza y aquello que realmente financia, regula y consume.En esa línea, el experto sostiene que el ciudadano cumple un rol fundamental dentro de este proceso, ya que las transformaciones estructurales también requieren cambios culturales. “Las decisiones de consumo, movilidad, separación de residuos, participación comunitaria y presión social influyen directamente en los mercados y en las políticas públicas”, afirma.No obstante, advierte que la responsabilidad no debe recaer únicamente en las personas. “Los sistemas deben facilitar comportamientos sostenibles mediante infraestructura, educación e incentivos adecuados”, explica. Asimismo, recalca que la sostenibilidad no puede depender solo de la voluntad individual, sino de la capacidad colectiva para construir condiciones que permitan mantener decisiones más responsables a largo plazo. Normas y sostenibilidadDe acuerdo con Luque, aunque Ecuador registra avances normativos y reconoce los derechos de la naturaleza, aún persiste una brecha entre las leyes y su aplicación. Señala que impulsar prácticas sostenibles requiere mayor control, financiamiento y continuidad en las políticas ambientales. “La sostenibilidad exige coherencia entre lo que se comunica y lo que hace”, enfatiza Luque. (I)