La pen�ltimaYo no escribo para provocar, escribo para acabar. Sin embargo, me veo envuelto en dos pol�micas virales con algo en com�n: se me achaca lo que no dijeAmaia Montero, en el concierto de regreso a La Oreja de Van Gogh.EFEActualizado Jueves,
mayo
21:31Prolifera el af�n column�stico de escribir para provocar. No es mi caso. Yo escribo para acabar. Sin embargo, mis dos �ltimos art�culos en esta secci�n me han envuelto en pol�micas inesperadas con los padres de ni�os con altas capacidades (esta me incomoda) y con los fans de Amaia Montero y La Oreja de Van Gogh (esta no). M�s all� de la diferente gravedad de los temas, algo las une: se me achaca lo que no dije. No pensaba responder, pues es devolver el foco a algo olvidado hace diez o doce guerras virales, pero el cosquilleo me persigue y creo que el problema es tan frecuente que merece unos p�rrafos.Tengo parte de culpa, por supuesto. El 90% de mis opiniones son absolutamente convencionales: me gustan el chocolate, el f�tbol y la cerveza; creo en el di�logo, el Estado del Bienestar y la quema de camisas de manga corta; mis pelis preferidas tienen un 80 o m�s en Metacritic, acudo a conciertos de 50.000 personas y canto Nino Bravo en los karaokes. Obviamente no voy a escribir de eso, ser�a un pe�azo, sino del 10% que nos separa, aunque sea ligeramente, de la l�nea recta y, pese a que las redes sociales insistan en asesinar a la iron�a, me niego a renunciar al humor al hacerlo. Eso, inevitablemente, genera reacciones en este mundo de cabreo preventivo y literalidad. Se asume y punto.Para saber m�sLo que no se asume es que te monten una cruzada inquisitorial por lo que no has dicho. No podemos acabar las columnas con una postdata que explique lo que quer�amos decir. Protejamos la comprensi�n lectora. Si uno titula No, tu hijo no tiene altas capacidades, pero t� eres un flipado (�dos negaciones!) y remata diciendo que "la frivolizaci�n es repugnante y perjudica a quienes de verdad responden a la etiqueta y requieren de esa diferenciaci�n para ajustar su vida a un hecho", entiende que queda claro que no habla de los padres de ni�os que de verdad tienen altas capacidades, sino de esos pesados de patio de colegio cuyos ni�os no las tienen, pero lo han adoptado como muletilla aspiracional. Pues no, no qued� claro, hasta me han llegado cartas de asociaciones oficiales. Casi escribo la continuaci�n: S�, tu hijo s� tiene altas capacidades, pero t� lees regular.Y si afirmo que un grupo no puede presentarse a un concierto de 60 euros la entrada sin estar preparado, no estoy minimizando la salud mental de Amaia Montero (ah� podr�amos hablar de quienes la exponen as� pensando en el negocio) ni diciendo que La Oreja de Van Gogh sea vulgar... Bueno, esto �ltimo s�. �Ven? Lo asumo �Por qu�? Porque me hago responsable de lo que yo escribo y no de lo que t� entiendes, aunque a veces es agotador. Sinceramente, yo s�lo quer�a acabar esta columna.







