La filtración de audios grabados en el corazón del poder no es una novedad en la Argentina, pero su impacto nunca deja de ser un sismo institucional. El reciente escándalo desatado a partir de la difusión pública de los audios entre el presidente Javier Milei y Rosemary Maturana ha vuelto a encender todas las alarmas en el escenario político. La revelación de estas conversaciones privadas no solo expuso la trastienda de los diálogos y decisiones del mandatario, sino que reactivó de inmediato el debate sobre el espionaje ilegal y la vulnerabilidad de las comunicaciones presidenciales. Este episodio, sin embargo, no llegó solo sino que parecerser la contiuación de aquellas grabaciones clandestinas que involucraron directamente a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y al ex titular de la ANDIS, Diego Spagnuolo —en el recordado entramado de audios que hacían alusión al "3%" o el "5%" en comisiones que derivó en una causa judicial—. Aunque desde el Poder Ejecutivo se denunciaron penalmente estos hechos como "operaciones de inteligencia ilegales y planificadas", el impacto en la opinión pública volvió a demostrar la efectividad del "carpetazo" en la era digital. Para dimensionar el alcance de esta práctica, es necesario revisar los cinco casos más emblemáticos de audios filtrados que sacudieron el poder político en el país.