La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha visto obligada a activar la emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) tras un brote del virus del ébola en la República Democrática del Congo y Uganda. Aunque la alarma se ha considerado de bajo grado tras no detectar un gran número en los primeros días, lo cierto es que según se actualizan los datos, la ascensión de muertos, contagiados y sospechosos anticipan que el estallido de la cepa Bundibugyo está más expandida de lo que se pensaba en un principio.Precisamente es la variante Bundibugyo la detectada como responsable de este brote que azota a parte de África, una cepa que no es muy conocida por los brotes mínimos que ha producido desde que se descubrió en 2007. En este contexto, desde 20minutos hemos hablado con dos epidemiólogos sobre todo lo que se sabe acerca de esta mutación, sus riesgos,, cómo afecta a la salud y por qué pese a tener una vacuna para la cepa Zaire no ha llegado para otros tipos de ébola. Una variante poco frecuente que favorece el retrasoLa cepa Bundibugyo pertenece a una de las 4 especies patógenas de ebolavirus y es una de las más raras porque solo ha provocado hasta ahora dos brotes, el de su origen en 2007 y otro en 2012, según nos cuenta Anabel Negredo, científica del ISCIII en el Centro Nacional de Microbiología (Laboratorio de Arbovirus y Enfermedades Víricas Importadas). Con este nuevo se confirmaría un tercero.Desde el punto de vista microbiológico, "Bundibugyo presenta diferencias genéticas relevantes respecto a otras especies de ébola. Estas diferencias pueden influir en la respuesta inmunitaria, en el comportamiento clínico de la enfermedad y también en los sistemas diagnósticos", explica por otra parte a 20minutos el epidemiólogo, Andrés Bedoya. El experto cuenta que el diseño de test rápidos y protocolos en torno a la cepa Zaire, la principal variante y más común con una mayor letalidad, ha provocado el retraso del diagnóstico de otras cepas, "retrasando la contención epidemiológica y el rastreo de contactos".Una respuesta inflamatoria extremaAunque cabe la posibilidad de que la cepa Bundibugyo provoque una respuesta inflamatoria menos severa que la Zaire, como nos cuenta Bedoya, todavía están en estudio los efectos en la salud de esta variante. No obstante, ambos epidemiólogos coinciden al explicar a 20minutos que este virus produce una infección sistémica que ataca a varios órganos provocando una respuesta inflamatoria exacerbada. "Alcanza distintos órganos, como el hígado, los riñones, en los que el virus es capaz de multiplicarse y causar un daño en estos órganos", reconoce Anabel Negredo.A lo que Andrés Beyoda añade que, además, "altera de forma importante el funcionamiento de las células endoteliales, que recubren el interior de los vasos sanguíneos. Esto provoca aumento de la permeabilidad vascular, alteraciones graves de la coagulación y daño tisular". Ambos destacan que la tasa de mortalidad de la cepa Bundibugyo es de entre el 25-50% y en el peor de los casos, lleva a los pacientes a un fallo multiorgánico. Sin vacuna por su baja incidencia e impacto económicoSi se compara la tasa de letalidad de la cepa Bundibugyo con la cepa Zaire, que puede llegar a ser del 90%, parece indicar que esta variante tiene menor peligro. Pero lo cierto es que, a partir de un 25% de mortalidad, la situación para el paciente es de poca ventaja debido a que no existen ni vacunas ni tratamientos para poder abordarla. Es esto lo que ha provocado que el nuevo brote del Congo esté bajo vigilancia y algunos expertos lo tilden de peligroso, aunque cabe destacar que han descartado el riesgo epidémico.Han pasado casi 20 años desde que la cepa Bundibugyo se detectara por primera vez, pero todavía no hay un plan de actuación que pueda salvar vidas. ¿Por qué? Ambos epidemiólogos consultados por 20minutos vuelven a coincidir. "El desarrollo de vacunas depende no solo de la investigación científica, sino también de factores económicos, logísticos y estratégicos. Bundibugyo ha causado brotes relativamente limitados y esporádicos, por lo que históricamente ha recibido menos financiación y prioridad", nos explica Andrés Beyoda.Por otra parte, la científica Anabel Negredo, explica que este virus es de máximo nivel de riesgo biológico y "el tipo de instalaciones de bioseguridad que se necesita para manejar el virus y probar los desarrollos vacunales, son laboratorios de nivel de contención 4 del riesgo biológico, que están disponibles en muy pocos países". Estos espacios cuentan también con costos elevados, aunque nos confirma que en España ya se estaría creando uno en el ISCIII (Instituto de Salud Carlos III).El epidemiólogo Andrés Beyoda, deja a modo de conclusión para 20minutos que "este tipo de situaciones también reflejan un problema estructural en salud global: muchas enfermedades emergentes reciben atención internacional intensa únicamente cuando existe riesgo de expansión internacional o impacto económico significativo".
Los epidemiólogos coinciden sobre la rara variante Bundibugyo del ébola: no se prioriza una vacuna porque no tiene un "impacto económico significativo"
La variante Bundibugyo que ha desatado un brote en la República Democrática del Congo es la cepa que menos oleada de casos provoca, por lo que no se prioriza su tratamiento.










