Tras el despacho por parte de la Cámara de Diputados, una tregua legislativa de 13 días, entre el gobierno y la oposición, tendrá el megaproyecto de reconstrucción y de reactivación económica.La emblemática iniciativa del Presidente José Antonio Kast se dará cuenta en la sala del Senado el martes 2 de junio. Con ello, recién se iniciará su discusión en esta otra rama del Congreso.Sin embargo, el miércoles pasado el equipo del ministro Jorge Quiroz, ya sostuvo una reunión con el presidente de la Comisión de Hacienda, Javier Macaya (UDI), con el fin de comenzar a delinear un calendario de tramitación, que podría demorar entre uno a tres meses.Aunque el ministro de Hacienda aventuró que esperaba en junio culminar la discusión en la Cámara Alta, algunos senadores, incluso de la propia alianza de gobierno, le han transmitido al Ejecutivo no le darán un tratamiento acelerado.Pacto con ParisiPara que la megarreforma pudiera ser despachada por la Cámara de Diputados, Quiroz debió sellar un pacto con el Partido de la Gente, que le permitió asegurar los apoyos a la idea de legislar, pero también para los principales artículos de la iniciativa: la rebaja de impuestos a las empresas de 27% a un 23%; la reintegración (que permite a los dueños de las empresas descontar de sus impuestos personales lo que pagan sus sociedades); y la invariabilidad tributaria de 25 años que el gobierno pretende concederles a nuevos inversionistas.Estos puntos constituían el llamado corazón del megaproyecto. Sin embargo, también eran los temas más resistidos por la oposición, que motejó a la propuesta presidencial como un proyecto en favor de los “superricos”.La aprobación del articulado, sin embargo, no fue completamente sencilla, ya que el PDG se dividió, por lo que Quiroz debió navegar y sortear las votaciones con una mayoría más estrecha de la que hubiera esperado. También jugó un papel clave el diputado Jaime Mulet (FREVS), quien, además de apoyar en general la iniciativa, votó a favor de la reintegración. También hubo ciertos votos a favor ocasionales de diputados liberales y de la DC.A diferencia de la Cámara, donde la derecha solo tiene 76 votos (a dos del piso de aprobación) y dependían de algunos descolgados de la oposición; en el Senado, en teoría, el gobierno tiene una base de 26 de senadores aliados al menos para la idea de legislar.No obstante, la realidad del Senado es más compleja.El triunfo de Quiroz en la Cámara Baja equivale a su “Batalla de Midway”, famoso combate naval en la Segunda Guerra Mundial, llamado así por un archipiélago del Pacifico, pero que también fue un símbolo para los aliados que su victoria estaba a “medio camino”. El problema es que ahora el titular de Hacienda deberá comenzar su propia campaña, isla por isla.En la Cámara Alta, los partidos oficialistas ceden en disciplina en favor de caudillos del sector o bien de senadores que suelen actuar con autonomía.Además, el acuerdo que selló Quiroz con el PDG, que lo llevó incluso a negociar con el líder y presidenciable de esa colectividad, Franco Parisi, abrió una puerta delicada a ojos de algunos legisladores de derecha. Ese pacto que se tradujo en la presentación de un proyecto para compensar la compra de pañales y medicamentos -tasado por el mismo ministro de Hacienda en 100 millones de dólares- fue un leído como un primer cimiento para una nueva carrera presidencial de Parisi.Ello incomodó a quienes tienen aspiraciones presidenciales en la misma derecha, algunos de los cuales tienen asientos en el Senado, por lo que perfectamente ellos podrían exigir gestos de Hacienda equivalentes a los que le dieron al líder del PDG.Por ejemplo, entre los cinco senadores del Partido Republicano, participa el independiente Rodolfo Carter, quien en la elección pasada ya había expresado su interés de competir a La Moneda. Hoy el legislador por La Araucanía y exalcalde de La Florida ocupa un cupo estratégico en la Comisión de Hacienda, en representación de los republicanos. Consultado por cuáles serán sus planteamientos ante la inminente discusión de la megarreforma, Carter se excusó de adelantar posiciones.También prefirió no opinar, por ahora, el senador Rojo Edwards (independiente asociado a la bancada de RN), quien en el pasado ha intentado levantar una carrera presidencial.La misma presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), es otra de las figuras que mira a La Moneda y que, a pesar de su posición oficialista, suele marcar sus matices. Por ejemplo, ha sido una de las parlamentarias que más ha presionado para reimpulsar el proyecto de sala cuna universal, iniciativa que el gobierno decidió congelar.Coincidentemente, en uno de los reveses que sufrió Quiroz en la Cámara, la oposición incrustó una norma sobre sala cuna universal, que fue respaldada por cinco diputadas oficialistas y fue finalmente fue aprobada. Ahora corresponderá a los senadores, entre ellos la misma Núñez, resolver si ratifican esa iniciativa, a pesar de que el ministro de Hacienda hizo reserva de constitucionalidad, ya que es una materia que implica gasto fiscal e incide en la administración del Estado (facultad exclusiva del Presidente de la República).Otra voz importante en la tramitación la tendrá la jefa de senadores de RN, María José Gatica, quien también integra la Comisión de Hacienda y ha sido crítica de la instalación del gobierno. “Obviamente vamos a presentar algunos requerimientos en conjunto como bancada de RN. Y de manera particular, voy a plantear ciertas inquietudes que a mí me complican bastante. Por ejemplo, recursos que se han recortado, en este caso específico, al hospital base de Valdivia, así como otros hospitales. Esas sugerencias de recorte, por ningún motivo tienen que estar enfocadas en los temas de salud. Hay una falta de criterio muy grave. Además, comparto los puntos que fueron rechazados por la Cámara, la franquicia del Sence. Y también se puede mejorar el tema de las contribuciones”.AutónomosPara llegar a los 26 votos, no solo para aprobar la idea de legislar (piso que ya estaría garantizado), sino también para el corazón del megaproyecto, el Ejecutivo deben asegurar el respaldo de otros senadores aliados, pero que no se declaran necesariamente oficialistas, como Matías Walker (Ind. ex-Demócratas), Miguel Ángel Calisto (Ind.), Vanessa Kaiser (libertaria) y Alejandro Kusanovic (Ind.). Cada uno tiene sugerencias para perfeccionar la megarreforma.“Hay que revisar el crédito tributario (al empleo) para que permita beneficiar de mejor manera las pymes. Queremos ver alguna diferenciación respecto de las contribuciones. Estamos preparando una indicación respecto a las concesiones acuícolas”, comentó Calisto quien también señaló que se debe revisar la reintegración y la invariabilidad.La senadora Kaiser también cree que hay que revisar la propuesta de contribuciones. Aunque destaca varias cosas positivas, a su juicio, “hay aspectos que podrían ser muy perjudiciales, por ejemplo, mantener los aranceles a las importaciones y posibilitar el cruce de información sensible entre servicios públicos. Hay que estar atentos, puesto que la evidencia comparada nos sugiere no avanzar en una dirección que abre la puerta al control social, la persecución política e, incluso, a un nuevo tipo de régimen: el totalitarismo tecnológico”.Otros disponibles a dialogarCon los senadores aliados, Quiroz debe garantizar una mayoría estable para los cerca de 50 artículos de la megarreforma, en vista del duro rechazo anunciado por las bancadas del PS, del PC, del Frente Amplio y de la DC.Si alguno de los votos aliados se complica, el ministro también puede recurrir a senadores dialogantes de la oposición como Pedro Araya (PPD) y Karim Bianchi (independiente). Sin embargo, ellos también tienen sus exigencias.“Estamos sumamente disponibles al diálogo... Pero lo que se aprobó en la Cámara de Diputados es un proyecto técnicamente bastante deficiente. Más que reconstruir Chile, lo que está haciendo es desmantelar la institucionalidad... Mi voto por la idea de legislar no está asegurado”, dijo Araya, quien expresó dudas por la reintegración, la invariabilidad, la baja de los ingresos fiscales y la facilitación de procedimientos en materia ambiental.Bianchi dijo que “hubo una mayoría en la Cámara en favor de los superricos... Me parece que hay espacio para conversar, pero fundamentalmente esta reforma no debe ser para un grupo tan acotado, hay que ampliar. Si vamos a votar algo tan grande, bueno, ojalá pueda beneficiar no solamente a un grupo pequeño”. Agregó que se incluyan medidas para las zonas extremas y las pymes.
Megaproyecto: la búsqueda de votos isla por isla que tendrá que emprender Quiroz en el Senado - La Tercera
En esta rama del Congreso, en teoría, el gobierno tiene una mayoría de 26 legisladores aliados, que aprobarían al menos para la idea de legislar. No obstante, la realidad de la Cámara Alta es más compleja y el gobierno también necesita aprobar el articulado. De hecho, varios senadores afines al Ejecutivo adelantan que pedirán ajustes al ministro de Hacienda.












