A través de la historia de tres personajes homosexuales que atraviesan la convulsa historia de España, La bola negra se ha convertido en una oda a quienes fueron silenciados tan solo por ser ellos mismos. El homenaje de Javier Calvo y Javier Ambrossi (los Javis) a la obra y vida de Federico García Lorca ha conquistado al público y la crítica de Cannes, donde ha recibido un caluroso aplauso de más de 20 minutos, uno de los más largos en la historia del certamen francés. En la presentación de la película en la Croisette, Calvo y Ambrossi emocionaban con sus palabras y advertían del peligro que supone el fascismo en todo el mundo para las personas LGTBIQ+."Hace 90 años, Federico García Lorca fue asesinado por el fascismo porque era gay. A todos aquellos que piensan que vamos a retroceder en la lucha de los derechos LGTBIQ+ que hemos conseguido... malas noticias, porque estamos aquí esta noche, este equipo increíble. Gracias al Festival de Cannes por apostar para que estemos aquí y enseñar al mundo que estamos en la misma lucha", señalaba Javier Ambrossi."Es una película queer, grande, ambiciosa, hecha por dos directores queer, maricones, tres protagonistas gays... Ninguno soñamos que fuéramos a protagonizar una película, que fuéramos a escribir nuestras propias historias, tener una voz, ni mucho menos estrenar en Cannes, y aquí estamos", señalaba, por su parte, Javier Calvo. "Hay una frase de Federico que dice: 'Hay que recordar hacia mañana'. Por eso contamos esta historia, porque queremos hablar de aquellos que no tuvieron una voz, que no pudieron amar, que no pudieron existir, que no pudieron vivir, que tuvieron que callar y a los que asesinaron, para que no vuelva a pasar en el futuro", concluía Calvo.Se cumplen precisamente 90 años del asesinato del autor de clásicos como Romancero gitano, Poeta en Nueva York o La casa de Bernarda Alba, a quien este año también ha rendido tributo el cantante Miguel Poveda en su documental Enlorquecido: Solo el misterio nos hace vivir, tras el estreno el año pasado de Lorca en La Habana, de José Antonio Torres y Antonio Manuel Rodríguez Ramos."Quiero llorar porque me da la gana, como lloran los niños del último banco, porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, pero sí un pulso herido que ronda las cosas del otro lado". Esta es la frase de Poeta en Nueva York que mejor define la vida del granadino, cuya voz sigue resonando en quienes fueron, son y serán silenciados.