En Baker Street, en las novelas y en las pantallas, el mismo nombre vuelve una y otra vez: Sherlock Holmes, el detective de la lógica implacable, la pipa encendida y el abrigo arrastrado por el viento londinense. Detrás de él, casi siempre relegado a un segundo plano, aparece Arthur Conan Doyle, escritor y médico nacido en Edimburgo el 22 de mayo de 1859 (hace 167 años), que quiso ejercer la medicina, viajó por mar, se interesó por el espiritismo y denunció distintos abusos de su tiempo, pero que terminó pasando a la historia por haber creado a uno de los personajes más reconocibles de la cultura popular.

Pocos podían imaginar entonces que aquel detective concebido entre relatos victorianos y calles envueltas en niebla terminaría convirtiéndose en uno de los personajes más adaptados de la ficción contemporánea. Más de un siglo después, Holmes sigue vivo no solo en las novelas originales, sino también en películas, series, miniseries, animaciones y plataformas de streaming que han reinterpretado al detective una y otra vez, a veces desde la fidelidad al canon y otras desde la reinvención más radical.

Cada aniversario relacionado con Conan Doyle se convierte también en una excusa para recorrer la evolución audiovisual de Sherlock Holmes: desde el cortometraje mudo de principios del siglo XX hasta las producciones contemporáneas protagonizadas por Benedict Cumberbatch, Robert Downey Jr. o Hero Fiennes Tiffin. A lo largo de ese recorrido, el detective se ha transformado constantemente, adaptándose a los miedos, obsesiones y códigos culturales de cada época.