Sara GandolfiCorriere della Sera Mal� (Maldivas)Actualizado Viernes,

mayo

08:21Los tres espeleobuceadores finlandeses que en los �ltimos d�as sacaron a la superficie a Monica Montefalcone, Giorgia Sommacal, Federico Gualtieri y Muriel Oddenino -los cuatro italianos atrapados a m�s de 60 metros de profundidad en el mar de Maldivas, cuyos cuerpos volver�n ma�ana a Italia- entraron de nuevo en la cueva de Alimath� por cuarta vez. Ayer "limpiaron" la cueva de cualquier rastro del paso humano y se ofrecieron a elaborar un mapa para evitar que vuelvan a ocurrir tragedias como la del pasado jueves, que cost� la vida a los cinco submarinistas del Duke of York, el 'Safari Boat' bajo embargo en el puerto de Mal�.El equipo finland�s realiz� grabaciones de v�deo a petici�n de la polic�a maldiva y entreg� todo el material recopilado. En Italia, ser� la Fiscal�a de Roma, que ha abierto una investigaci�n por homicidio involuntario, la que tratar� de esclarecer la din�mica y las responsabilidades mediante las autopsias, previstas para la pr�xima semana, y el an�lisis del equipo: trajes, botellas, c�maras GoPro, linternas, ordenadores y tel�fonos m�viles. Tambi�n ser�n interrogados los responsables del departamento de la Universidad de G�nova donde ense�aba la profesora Montefalcone. Con la ayuda de diversas fuentes -el equipo de rescate, personas cercanas a los investigadores y medios locales- reconstruimos lo sucedido.La cuevaPara los investigadores, el cuadro de lo ocurrido aquella ma�ana de jueves est� ya bastante claro. Los cinco submarinistas entraron voluntariamente: la entrada es grande y perfectamente visible. Y no fueron absorbidos por la corriente. Dentro de la cueva, explic� el rescatador Sami Paakkarinen, "hay una corriente de marea muy ligera, imposible que los arrastrara hacia el interior".As�, penetraron primero en una gran c�mara y despu�s en un corredor de 30 metros que, seg�n relatan los buceadores que han pasado por all�, no tiene un fondo recto, sino que forma una especie de "S" y luego desciende hasta una segunda c�mara. Una vez dentro de esta �ltima, los submarinistas se dieron la vuelta para regresar.La ilusi�n �pticaY se perdieron. Los buzos que inspeccionaron la cueva explican que la salida, que deb�an recorrer en sentido inverso, no es claramente visible. Las corrientes mueven la arena del fondo y la acumulan precisamente en el punto donde el corredor asciende por el desnivel, creando una perspectiva enga�osa. La entrada parece cerrada.A su izquierda hay otro t�nel de acceso f�cil, m�s o menos del mismo ancho, donde no existe desnivel ni acumulaci�n de sedimentos. Parece abierto. Pero no conduce a ninguna parte. Fue al fondo de ese t�nel ciego donde el lunes se encontraron los cuerpos de cuatro submarinistas. Ninguno estaba enganchado, atrapado o herido. Simplemente se quedaron sin aire. Una muerte atroz.El jefe de embarcaci�n, Gianluca Benedetti, fue encontrado en cambio el jueves al final del corredor que conduce a la primera c�mara. �Los estaba esperando all� o tom� el camino correcto pero no fue seguido por el resto?El equipoEs el punto clave sobre el que deber�n investigar las autoridades. Probablemente llevaban linternas, incluidas en el equipamiento del Duke of York, pero no el "hilo de Ariadna", la cuerda gu�a que se sigue durante una inmersi�n y que podr�a haberlos conducido de nuevo a la entrada. Los rescatadores finlandeses encontraron fragmentos de cuerdas y cabos, aunque probablemente pertenec�an a los submarinistas maldivos que suspendieron las inmersiones tras la muerte de uno de los suyos.Las botellasA bordo del Duke of York, confirma Orietta Stella, abogada de la empresa Albatros Top Boat que gestionaba la embarcaci�n, solo hab�a botellas de aire para inmersiones recreativas, de 11 o 13 litros. No hab�a mezclas Trimix, los gases utilizados para inmersiones a m�s de 60 metros: una combinaci�n de ox�geno, nitr�geno y helio que reduce el efecto narc�tico de la profundidad.Con botellas convencionales se puede permanecer bajo el agua a esas profundidades solo unos pocos minutos, como m�ximo diez. Muy pocos para los cinco submarinistas. "Seguro que tardaron varios minutos en descender hasta la cueva, porque la entrada est� a 50-55 metros", explica Laura Marroni, consejera delegada de DAN Europe, organizaci�n que coordin� los rescates. "Se perdieron y eso fue fatal. Por desgracia, en la historia de la exploraci�n submarina hay muchos casos similares".Permisos y titulacionesLa profesora Montefalcone ten�a autorizaci�n para realizar investigaciones cient�ficas hasta 50 metros de profundidad. Sin embargo, en la lista oficial de investigadores aprobados no figuraban ni el nombre de su hija Giorgia ni el del jefe de embarcaci�n Benedetti.Adem�s, la Universidad de G�nova afirm� que ese tipo de inmersi�n y la penetraci�n en aquella cueva no estaban contemplados en el plan de investigaci�n. La abogada Stella sostiene que "ninguno de los cinco submarinistas ten�a titulaciones espec�ficas para penetraci�n en cuevas".