La Paz, capital boliviana, es sacudida por fuertes protestas que iniciaron hace tres semanas y no dan tregua.Un ejemplo fue la marcha masiva de trabajadores que atravesó la metrópoli este jueves 21 de mayo en reclamo por la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien lleva apenas seis meses de mandato. Participaron organizaciones juveniles, campesinas, indígenas y movimientos sociales convocados por la Central Obrera Boliviana (COB). El rechazo al gobierno de Paz comenzó en diciembre, luego de que se le quitara el subsidio a los combustibles que llevaba dos décadas de vigencia, lo que elevó el precio del diésel 170 por ciento sin ser acompañado por un aumento salarial. Desde entonces hubo bloqueos de rutas impidiendo el acceso a la capital, una de las formas tradicionales de protesta social en el país desde mediados del siglo pasado. Esa decisión significó una muy temprana ruptura entre el mandatario Paz y el vicepresidente, Edmund Lara, quien en sus redes sociales había publicado una declaración en la que amenazó, indirectamente, diciendo “los tiranos al final van a caer y lo harán en el mismo pozo que ellos están generando”. ¿Qué desató el descontento contra gobierno de Paz?Entre los últimos días de marzo y los primeros días de abril hubo dos decisiones gubernamentales que potenciaron el malestar ciudadano. El 30 de marzo, el Presidente emitió un decreto que abre el mercado eléctrico a empresas privadas, tanto en la comercialización internacional como en la producción, incorporando al agente privado del mercado eléctrico a la determinación del precio de la energía. A pesar de que Paz afirma que no privatizaría ni concesionaría la electricidad, hidrocarburos ni minerales críticos, el decreto fue considerado por los movimientos políticos como una cesión de soberanía energética.Pocos días después, el mandatario promulgó una reforma del régimen de tenencia de pequeñas propiedades campesinas, habilitando una nueva forma de registro que implicaría el pago de nuevos impuestos y permitiría la concentración de tierras. Esa ley fue derogada por él mismo rápidamente ante las protestas que suscitó, pero esto no alcanzó para mitigar los reclamos de los sectores populares.Y es que el malestar popular no comenzó con el gobierno de Paz. Durante 2025, Bolivia ocupó el tercer lugar entre los países con mayor tasa de inflación (después de Venezuela y Argentina), pero el Presidente asumió su administración imponiendo un fuerte ajuste económico que fue recibido como un golpe directo a los sectores populares, quienes reclaman que no cumplió con sus promesas electorales. El impacto en el bolsillo de los trabajadores a partir del aumento del diésel se vio agravado por un tráfico de combustible adulterado, que produjo graves daños en los vehículos, cuyo costo tuvo que ser afrontado por sus propietarios. También la devaluación del bolívar frente al dólar impactó directamente en el costo de vida.Bloqueo y represiónDesde comienzos de este mes, cuando la COB llamó a una huelga general sin plazo determinado, han confluido en La Paz distintos conflictos. Se organizaron marchas indígenas y campesinas desde Beni y Pando (que recorrieron aproximadamente mil kilómetros de distancia) contra normas que consideran una amenaza para sus territorios, la propiedad de la tierra campesina, el desabastecimiento de combustible y la crisis económica. También hubo reclamos sindicales y laborales por salarios, así como demandas sociales por el ajuste presupuestario y el empeoramiento de la atención pública, especialmente en materia de salud.
Crece tensión en Bolivia tras meses de alza en los precios
La tensión y protestas en Bolivia aumentan tras meses de alza en los precios. Piden dimisión de Rodrigo Paz.











