Magdalena Tsanis |
Madrid (EFE).- Cincuenta y cinco años después de publicar su primer libro sobre Federico García Lorca y a punto de cumplirse 90 años de su asesinato, el historiador Ian Gibson sigue abogando por resolver el misterio de su paradero y se inclina por la hipótesis de que sus restos estén en Alfacar (Granada).
Gibson (Dublín, 1939) reconstruye y actualiza la crónica de una fallida búsqueda, prolongada durante décadas debido a «intereses, errores y bulos», en el libro ‘No me encontraron. La fosa de Lorca: crónica de un olvido’ (Aguilar), que sale este jueves a la venta.
«Si la derecha moderada tuviera la valentía y la decencia de buscar a nuestro mayor poeta de todos los tiempos, eso sería fantástico porque sería empezar la reconciliación, y Lorca sería un símbolo de la reconciliación, porque este país no está reconciliado», ha dicho en una entrevista con EFE.
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