El Ayuntamiento de Zaragoza, gobernado por el Partido Popular, ha decidido incorporar parroquias católicas a su red municipal de "espacios seguros" para mujeres víctimas de violencias machistas. El convenio, firmado entre la alcaldesa Natalia Chueca y el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, plantea que las iglesias funcionen como "un primer punto de apoyo" y de acogida, a fin de derivarlas posteriormente a los servicios municipales especializados.PublicidadEl acuerdo ha provocado una fuerte contestación por parte de organizaciones feministas, asociaciones de víctimas, colectivos laicistas y expertas, que han denunciado que supone un retroceso político, simbólico e institucional en el abordaje de las violencias contra las mujeres.La alcaldesa, lejos de atender a las críticas, ha tildado de "sectarias" a las agrupaciones que han manifestado su rechazo. "¿Qué problema tienen estas personas que se supone que son feministas?", ha añadido, comparando el reciente convenio con otros acuerdos municipales firmados con taxis, bares o establecimientos de ocio nocturno. Una institución históricamente patriarcalEl malestar que ha generado el acuerdo, sin embargo, va mucho más allá. Lo que las organizaciones feministas cuestionan es el significado político de que una administración pública derive parte de la atención inicial a víctimas a una institución históricamente patriarcal y atravesada por una concepción moral ultraconservadora de la familia, el matrimonio, el perdón o el papel de las mujeres en sociedad.Según la información difundida por el consistorio, sacerdotes y voluntariado recibirían formación específica por parte del Servicio de Igualdad del Ayuntamiento sobre acogida, escucha y derivación a recursos especializados. Las primeras iglesias adheridas son Nuestra Señora de Montserrat, San Lamberto, la Basílica de Santa Engracia, San José de Pignatelli y la iglesia de la Sagrada Familia. PublicidadLa propia Chueca llegó a afirmar que "una parroquia es, para muchas personas, un hogar donde alguien te recibe, te escucha, te pregunta cómo estás y se preocupa por ti". Mientras que el arzobispo Carlos Escribano, por su parte, recordó que históricamente las iglesias han sido lugares de acogida para personas vulnerables. Pero precisamente esa apelación a la historia de la Iglesia es una de las cuestiones que más rechazo ha provocado entre asociaciones feministas y laicistas, que han recordado que la institución acumula más de 440.000 personas víctimas de pederastia, según el Defensor del Pueblo. "¿Te ha agredido un hombre y te atiende otro hombre?"Para Nélida Otín Zamora, integrante del Movimiento Hacia un Estado Laico (MHUEL), de la Coordinadora Feminista de Zaragoza y antigua trabajadora de la Casa de la Mujer del Ayuntamiento, la maniobra de los populares no ha resultado precisamente sorprendente: "Desde que gobierna el PP con el apoyo de Vox ha ido todo de mal en peor", considera en declaraciones para Público. Otín Zamora denuncia que la Casa de la Mujer "ya no es ni parecida" a lo que fue y asegura que se han eliminado una parte de las partidas presupuestarias destinadas al apoyo a mujeres. Publicidad"Las parroquias son para lo que son, son para rezar, para cumplir los ritos religiosos de la religión católica, pero no son para acoger a mujeres que hayan sufrido violencias por parte de un hombre", sostiene la experta. "¿Te ha acosado, te ha agredido un hombre, y te va a atender otro hombre en un espacio tan poco adecuado, una persona que no es profesional? No tiene ningún sentido", afirma Otín Zamora."Es, como siempre, esa cultura patriarcal de protección a la mujer, de no escuchar realmente qué es lo que ocurre. Es como cuando mi madre y mis tías se quejaban del maltrato de sus maridos y les decían en el confesionario: 'Hija mía, aguanta, esto es lo que te ha tocado. Dios así lo quiere'". En la misma línea, la asociación Somos Más, vinculada al acompañamiento de víctimas, considera que el Ayuntamiento "prefiere a cualquiera antes que a la única asociación de víctimas de Aragón". Según expresan en declaraciones remitidas a Público, a su juicio el acuerdo implica "supeditarnos a una institución históricamente machista como es la Iglesia, que no ha respetado a las mujeres jamás en toda la historia". El colectivo cuestiona, además, que pueda existir una atención verdaderamente feminista liderada por estructuras eclesiales. "¿Cuántas mujeres sacerdotes hay en las iglesias? ¿Cuántas dan misa? ¿Cuántas están al frente de una iglesia para poder acoger a una mujer que necesita apoyo?", se preguntan. "No puede haber una atención a una mujer sin la presencia de alguien que, como mínimo, la pueda entender", inciden. "¿Qué nos va a recomendar un cura, que recemos?"Uno de los aspectos que más inquietud ha generado es la posibilidad de que la intervención inicial derive hacia formas forzadas de reconciliación, o se pueda llegar a ejercer directa e indirectamente presión moral sobre las víctimas, tal y como advirtió hace unos días el sindicato OSTA en un comunicado. La asociación Somos Más comparte plenamente esa preocupación. "¿Qué nos va a recomendar un cura, paciencia y resignación, que recemos?", se plantean. "El dogma de la Iglesia es el matrimonio para toda la vida. El divorcio no existe para ellos. ¿Qué nos van a aconsejar, que denunciemos, dejemos a nuestros maridos y nos divorciemos? ¿Que apartemos a nuestras criaturas de sus padres?", insisten.Muchas víctimas arrastran "culpa, miedo, dependencia emocional y sometimiento psicológico" que determinados discursos religiosos tradicionales pueden reforzar, explica Nélida Otin Zamora. "La recuperación psicológica de una víctima exige empoderamiento, reconstrucción de la autoestima y capacidad de decisión autónoma" y la atención debe desarrollarse "desde servicios públicos especializados" y libres de condicionamientos morales o doctrinales, argumenta la experta. Nélida Otin Zamora: "Atender a una mujer maltratada no es darle una tila. No es rezar con ella ni pedirle que reflexione sobre su parte de culpa""Atender a una mujer maltratada no es darle una tila o escucharla con cara compasiva. No es rezar con ella ni pedirle que reflexione sobre su parte de culpa", añade Otin Zamora. Las organizaciones consideran que el acuerdo rompe la neutralidad que deben mantener las administraciones públicas respecto a las confesiones religiosas. A este respecto, la Comisión de la Mujer de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ) sostiene que el convenio representa "un retroceso". Su coordinadora, Olga Sancho, recuerda que la Iglesia ha sostenido históricamente "una visión de la mujer subordinada, con menos derechos, y limitada en su autonomía y libertad".Publicidad"No tenemos que olvidar que no hace tanto tiempo, cuando las mujeres se acercaban a la Iglesia cuando sufrían violencia machista, el mensaje que recibían era de resignación, silencio y perdón hacia sus agresores", añade Sancho. Contra la "injerencia religiosa en derechos religiosos"Las feministas recuerdan que el Gobierno municipal eliminó los Puntos Violetas durante las fiestas del Pilar y los sustituyó por "puntos seguros unisex". Esta vez la Asamblea Ciudadana 8M de Zaragoza ha denunciado públicamente que el Ayuntamiento "ha cruzado otra línea roja". El colectivo exige "recursos públicos, laicos y profesionales" y rechaza "la injerencia religiosa en derechos fundamentales". En lo que va de 2026, ya han sido asesinadas 23 mujeres y cuatro menores. La respuesta institucional a estos crímenes machistas "no puede ser recortar recursos públicos, eliminar puntos violeta y derivar a entidades que acumulan miles de casos documentados de abusos", ha reivindicado la Asamblea. El Ayuntamiento, con todo, defiende que el convenio "no supondrá coste económico" y que las parroquias únicamente actuarán como espacios de primera acogida y derivación. También recuerda que el Consistorio mantiene la atención psicológica, asesoría jurídica, orientación laboral y alojamientos temporales para víctimas.PublicidadLas entidades sostienen, en todo caso, que el problema no es únicamente presupuestario, sino político e ideológico. "No hay ninguna falta de recursos públicos. Esos recursos públicos se están usando donde el Ayuntamiento quiere", afirma la asociación Somos Más. Obligar simbólicamente a acudir a una institución religiosa puede generar "rechazo, ansiedad o revictimización", insiste Nélida Otin Zamora. Para muchas de ellas, detrás de la imagen edulcorada de las "parroquias seguras" sigue resonando la memoria de generaciones enteras de mujeres a quienes, si pedían ayuda frente a la violencia, se les dejaba solas cuando no se les culpaba por ello.Las víctimas de la violencia machista y su entorno pueden pedir ayuda en distintos recursos activos todos los días de la semana y las 24 horas del día: el teléfono 016, el correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y el canal del WhatsApp en el número 600 000 016. En una situación de emergencia se puede llamar al 112 o a los teléfonos de emergencias de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062) y, si no es posible hacer esa llamada, en caso de peligro existe también la opción de activar la aplicación ALERTCOPS, que envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.
El Ayuntamiento de Zaragoza, que eliminó los Puntos Violeta, incorpora las parroquias católicas a su red de espacios para mujeres víctimas de violencia
El Consistorio ha decidido incorporar parroquias católicas a su red municipal de "espacios seguros" para mujeres víctimas de violencia de género.








