Terror tecnológico. Así es como la cineasta Lucía Puenzo, desde el otro lado de la videollamada, define Futuro desierto, la serie que estrenará en Netflix este viernes. Y sí, terror tecnológico y lo peor, lo peor, es que, aunque es ficción, es un terror de cosas que ya están pasando. Con la Inteligencia Artificial. Pero dando un paso más: robots con forma humana, con voz humana, con capacidad de decidir sus próximos pasos. Humanos mejorados, podría pensarse. Pero...Futuro desierto -que Puenzo codirigió con su hermano Nico- arranca con una idea que da escalofríos: unos padres que han perdido a su hija en un accidente tienen la posibilidad de encargar uno de estos robots -un AMBI- para “mitigar el duelo”. El AMBI -Agente No Biológico Inteligente- se carga con fotos, documentación, relatos de la nena y de su familia y así, cuando abre los ojos, es igual a ella. La piel se siente como piel; no como máquina, como piel. ¿Se puede resistir la tentación de corregir el error, de hacerle Control Z a la muerte, de tener hija otra vez? ¿No hay algo siniestro en esto? ¿No hay algo que recuerda un poco al Golem o a Frankenstein?PUBLICIDADDe estas cosas hablaremos y Puenzo no va a dejar de mencionar a Fredi Vivas, autor de tres libros sobre Inteligencia Artificial, que los asesoró en los guiones. Ni de subrayar que ya en 2018, cuando arrancaron, había equipos trabajando en lo que ocurriría con la tecnología años después. Y que por eso hoy la serie se ve actual.Lucía y Nicolás Puenzo trabajando en "Futuro desierto".También va a mencionar un concepto que ayuda a entender de qué va Futuro desierto, el de “Uncanny valley” o “Valle inquietante” y que estudia cómo al juntar a un humano con un androide -“es decir, con un software que es una IA, y un hardware que es un cuerpo de aspecto humano”-, primero hay una curva hacia arriba, “porque al principio estos androides nos caen bien, es algo nuevo, nos intrigan”, pero en un momento se percibe algo extraño. “Algo que se parece demasiado a lo humano, sin serlo”, explica Puenzo.PUBLICIDADFuturo desierto se filmó en México y transcurre principalmente en Chiapas. ¿Por qué, si los directores son argentinos? Aquí lo explicará. ¿Qué va a pasar cuando aprendan a emular emociones? -Mirando la serie se siente algo de lo siniestro, como lo define Freud, lo familiar que se vuelve extraño. Y también se piensa en el Golem o en Frankenstein. No es nueva la idea de los humanoides. ¿Qué hay de diferente ahora, con la Inteligencia Artificial?PUBLICIDAD-Los Ambis están muy cerca de Frankenstein o del Golem. El peligro ahora es que los gigantes tecnológicos están conducidos por magnates que tienen fondos ilimitados y se animan a cruzar ese “valle inquietante” impunemente. No se trata solo de una voz en el teléfono o en la computadora, sino que además esa voz venga en un envase cada vez más humano. ¿Qué va a pasar cuando no solo nos superen en inteligencia sino que inventen otras máquinas que hagan lenguajes que no vamos a poder comprender? ¿Qué va a pasar cuando aprendan a emular emociones? -Empezaron en 2018... ¿tuvieron que cambiar partes del argumento a partir de los cambios tecnológicos? PUBLICIDAD-Sin duda. Pero cuando empezamos a escribir, empezamos a hablar con un grupo de asesores del MIT que estaba trabajando sobre un futuro a seis años. Entonces, increíblemente estaban trabajando en nuestro presente. Entonces, en realidad escribíamos en 2019, 2020, con un equipo de asesores que estaban trabajando en 2025... y 2025 parecía tan lejos. De todos modos, hay cosas en las que sí nos equivocamos. -¿Por ejemplo?PUBLICIDAD-En esos años se creía que para este presente, 2026, los genoides androides ya tendrían una piel símil humana, pero que no se pudre, digamos. Se creía que hoy ya iba a estar en el mercado, pero no se llegó por costos: por costos no hay androides y genoides -los femeninos- que se vendan masivamente. -En la serie hay relaciones que se ponen íntimas y es perturbador.PUBLICIDAD-Entramos en dilemas éticos: qué va a pasar cuando reemplacen presencia y generen vínculos de absoluta intimidad. En el corazón de eso, está lo siniestro, que es el cruce de un umbral. La advertencia de muchos es: “no crucen el valle inquietante, el cruce umbral hacia lo siniestro”. Y lo que dicen otros es: “crucémoslo y vamos por encima del valle inquietante a ver qué está del otro lado”. Ese es el corazón de nuestro trabajo, por eso decimos que Futuro desierto es una serie de terror tecnológico. Más que la máquina, lo que nos da miedo es el humano que está detrás de la máquina. Porque ese androide o genoide no es un ser independiente. Casi es el más inocente del asunto. Creo que es lo que dice la serie: “Cuídense de los humanos que están detrás de las máquinas, no de las máquinas. Y eso es el corazón de Frankenstein también”. Ástrid Bergès-Frisbey es Maria,una Ambi. Y Matías Coronado es Anver, un niño humano al que ella cría.-Los Ambis dan pena. A veces los tratan mal y hay que pensar: “Es una máquina, no siente”. Pero hay una escena, en que obligan a una de ellas a hacerle sexo oral a un muchacho, en que lo que uno percibe es un abuso. Pero ¿se puede abusar una máquina? Yo no abuso de la licuadora, en todo caso la uso mal y se rompe...PUBLICIDAD-Son abusos. Sí. Dicen: “es un electrodoméstico, no se puede abusar de un electrodoméstico”. No es una persona. Pero esos son los dilemas que empiezan a jugar cuando el envase en el que esas inteligencias artificiales vienen ya es muy similar al humano. Y ese es el mundo en el que estamos entrando. Ahí vamos. -En algunos Ambis me pareció que ustedes dejaron marcas de que es una máquina. Responden con demasiada precisión, por ejemplo, algo que un humano no haría. Pensé: “está mal programada”. PUBLICIDAD-Nos gustaba esta idea de que estos son los primeros experimentos, que fuera algo muy experimental. Por eso también nos gusta esto de que aparezca algo más bien low tech, no hi-tech. El sur de México, las empresas chiquitas, las pymes con cinco Ambis. No es una megacorporación. La familia con una niña que tiene un cuarto de clase media en el sur de México. Hay algo muy de nuestro mundo hoy. Y como son primeros experimentos, tienen un montón de errores. Pero ya vimos la velocidad a la que aprende la IA y cómo te conoce. Entonces, nos gustaba esta idea de que esa nena ni bien llega comete errores, porque es el día uno. Pero ¿se podría convertir en la hija que habían perdido? Ya hay empresas que empiezan a recopilar datos, aunque no te hacen una niña con el aspecto de la hija que perdiste-Lo que asusta no es lo que hace mal sino lo que hace cada vez mejor. Y que sea mejor que nosotros.-Es una herramienta que se perfecciona a velocidades que nosotros no podemos seguir. El otro día hablaba con Fredi Vivas. Y algo muy interesante que se está viendo es que cuando a la IA se le pide que traduzca de un lenguaje a otro, hay momentos en que no pasa por los lenguajes humanos. Eso también da una sensación de lo siniestro: la IA empieza a darnos resultados rápidos a los humanos, pero para hacerlo usa lenguajes que no son humanos y de los cuales nosotros nos quedamos afuera. Eso lo podés analizar en todos los campos. En el campo de la medicina, cuando encuentre resultados que un médico humano no podría entender, y la va a necesitar. En el campo de la guerra, cuando tome decisiones que el humano no puede entender. Entonces, cuando el humano empieza a quedar afuera, eso es realmente lo siniestro. -En un capítulo se ve que el Ambi actúa con pura racionalidad. En situaciones de extremo riesgo en que un humano tal vez dudaría o tomaría decisiones que pueden ser equivocadas pero menos crueles. Y lo hace limpiamente, sin dudas.-El Ambi analiza todas las variables y decide lo que hay que hacer. Pero, inmediatamente, se apaga. Y ese apagarse es bien interesante, es otro concepto real que está apareciendo, y que nuestros asesores nombraban como “auras digitales”. Es cuando esos dispositivos se ven sobrepasados por algo que no pueden comprender y se desconectan y se apagan. Los científicos estaban tratando de investigar qué significaba eso, que es casi existencial, porque hay momentos donde los dilemas de los Ambis te meten en cuestiones filosóficas, éticas, poéticas. Pero no técnicas, justamente. Karla Souza como Sara en "Futuro Desierto"-En algún momento los fabricantes dicen: “Ahora Dios somos nosotros”: estás ante un dilema de creación de mundo, de seres. Aparecen cosas como la dimensión moral. ¿Tiene dimensión moral un Ambi? ¿Qué pasa si comete un crimen? -Son todas las cuestiones que entran a jugar cuando ponés una máquina comandada por personajes bastante impunes, como los de la realidad. Si el Dios que está detrás de ellos son estos personajes, es muy peligroso lo que está pasando. Si no fuera así, si hubiera personajes éticamente más cercanos a lo que nosotros querríamos como ideal de la especie, podría ser mucho menos grave el cruce umbral hacia lo siniestro, que la inteligencia artificial empiece a interactuar con nosotros.-¿Cómo estás vos con esto? -Contenta de que se estrene. Fue una serie que nos costó mucho. Empezamos a desarrollarla en 2018, era otro mundo. Me la acercaron Leo D’Agostino y César Sodero, dos amigos escritores que habían escrito unos cuentitos cortos para filmar en la Patagonia argentina. Estuvimos años tratando de hacerla en Argentina pero hay mucha resistencia en Latinoamérica a que hagamos Ciencia Ficción. La sensación es que hay otros géneros que nos salen bien, pero que la Ciencia Ficción la hacen los estadounidenses, en inglés y con mucho presupuesto. Y cuando logramos atravesar esa resistencia, nos encontramos con los temores con la Argentina. Se teme por cosas que yo creo que son buenas, por ejemplo, que sea un país con sindicatos, que proteja a sus técnicos, a sus actores, a sus autores. Finalmente, la opción era México.Uno es humano y el otro es un androide... ¿cuál es cuál?-¿Vos querrías un humanoide que reemplazara a alguien muy querido que se murió?-Mmm, después de todo el recorrido que hicimos con esta serie, de todo lo que investigamos, de todo lo que leímos... Leímos fichas de muchas convivencias de humanos con máquinas. Esto que está ocurriendo, ya hay empresas que empiezan a recopilar datos, no te hacen una niña con el aspecto de la hija que perdiste, pero sí hay gente que empieza a enviarle a una empresa la voz, la cara, horas y horas de grabaciones y entonces esa empresa te “devuelven” a esa niña, niño, a ese adulto que perdiste. Con voz, con imágenes... Pero cuando leés las fichas, en general el lugar al que llegan esas convivencias es muy triste. Hay como algo de duelo truncado, muy traumatizado. Entonces, con toda esa información que tengo, ¿querría un androide que fuera como un ser querido? Te diría que no. -Sentí que más que aliviar el duelo lo subrayaba, que mostraba la ausencia de manera salvaje.-Ese es el recorrido que hace uno de los personajes: le hace peor. Y lo terrorífico que se preguntan es: “¿y ahora qué hago con esta máquina que tiene la cara de alguien que amo? ¿Va a ir a otra familia? ¿Va a ir a un galpón? Es insoportable la idea. Entonces, abre un montón de derivados muy perturbadores detrás. -¿Podría haber hoy androides como los de la serie, prácticamente perfectos?-Sí, totalmente. Y estamos muy cerca de eso. Duración: 6 episodios de 45´.Estreno: El viernes 22 de mayo, en toda América latina. Guión: Lucía Puenzo, Leo D´Agostino y Cesar Sodero.Colaboración autoral: Andrea Gobera.Dirección: Lucía Puenzo y Nicolás Puenzo. Protagonistas: Chema Yazpik, Karla Souza, Andrés Parra, Natalia Solián, Astrid Berges, Ilse Salas, Flavio Medina, Natasha Duperyon, Yoshira Escarrega. Filmada en Chiapas (Sur de México) y en CDMX. Editada y post producida en Bs As. (Fotos: Netflix ©2026.)
Lucía Puenzo: “Si hoy no se venden androides masivamente es por costos, pero estamos muy cerca”
La cineasta codirigió con su hermano Nico “Futuro desierto”, una serie donde hay humanoides demasiado reales, que se estrena hoy. Se basaron en investigaciones existentes














