Anna María Vicente Oset tiene 55 años y está en busca y captura. No se ha presentado a un juicio por estafar más de 700.000 euros, aunque recaen sobre ella fraudes que superarían los seis millones de euros. Es Anita la Fantástica, “la mayor estafadora de España”, y esta es su historia.Catalana afincada en Bizkaia, trabajó durante 12 años como contable en una fábrica hasta que fue despedida y llevada a juicio por embolsarse más de 200.000 euros de la empresa. Y cogió carrerilla. Después de aquel presunto primer episodio, inició su dilatada carrera fraudulenta con la que acabaría estafando a miles de personas a través de empresas falsas en el sector turístico, deportivo y cultural.Primero, constituía una empresa. Su labia la llevaba a convencer amigos, familiares, conocidos y extraños para invertir su dinero. Inversiones que supuestamente volverían multiplicando los beneficios. Spoiler: ni devoluciones ni retribuciones. Una de sus estafas más denunciadas está relacionada con una ficticia agencia de viajes. Prometía billetes, estancias y eventos deportivos que jamás se cumplían.Al más puro estilo Bonnie & Clyde, Anita se juntó con su novio para perfeccionar su modus operandi. La pareja se había profesionalizado en el mundo de la estafa y como ella tenía una imagen de señora dicharachera, de mujer amable y simpaticona, prácticamente nadie sospechaba de su engaño cuando le daba la vuelta a una situación para eludir los pagos.De esa manera consiguió llevar junto a su novio una vida de ricos, disfrutando de hoteles y restaurantes de lujo sin dejar ni rastro, de dinero. Hasta tal punto llegó su pericia que consiguió casarse gratis. El plan fue tan absurdo como efectivo: la pareja acudió a cenar a un restaurante de los grandes. Se ganaron la simpatía de los camareros y les contaron que estaban emocionados porque al día siguiente se casarían por la zona. Dejaron una buena propina. Primer paso: caer bien y parecer entrañables e inofensivos.Al día siguiente volvieron. Ella les contó entre sollozos que el sitio donde habían planeado la boda se acababa de inundar. Segundo paso: dar pena y apelar a la empatía. ¿Cómo no iban a ayudar a una novia en apuros? Montaron el banquete para más de 100 invitados y cuando quisieron cobrar el convite, el cheque resultó no tener fondos. Se casó gratis. Pero no solo robaba dinero, también quería aparentar tenerlo.Se colaba en todas partes. Fotos con personalidades del mundo del espectáculo y la empresa, vacaciones en destinos lejanos, comidas, cenas y un sinfín de excentricidades. Tantas, que hasta se enviaba a sí misma regalos y flores simulando amistades con personas famosas. Sus ansias de fama, que bien podrían parecer delirios de grandeza, la habrían llevado a decir que estaba en EEUU curándose de un cáncer cuando en realidad se encontraba en una prisión del País Vasco.Su poderío la llevaba a cogerse un taxi Madrid-Bilbao solo para ir a comer, y que la gente lo viera. Ávida hasta el punto de estafar a una congregación de monjas que tramitaba viajes de misioneras. Se inventaba oportunidades de negocio exprés. Prometía el oro. Daba trabajo a personas a las que pagaba con su propio dinero. Una estafa piramidal de manual.El alcance de sus mentiras abarca prácticamente media España. Estafas en País Vasco, Galicia, Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña… tal cantidad de víctimas ha convergido en una página en Facebook en la que los damnificados, y muchos acabaron arruinados, explican su caso. Algunos siguen esperando su juicio, que tiene pendiente varios, pero es la cuarta vez que no acude a su cita en el juzgado. Que si problemas de salud, litigios con abogados, contratiempos de la vida… pero se habrá debido de pasar de excusas para que el juez haya decidido, esta vez, emitir la orden de busca y captura.La última fechoría está relacionada con la venta de paquetes falsos de MotoGP a través de su falsa agencia. Un procedimiento de más de 500 folios vaticina el nivel de entramado que Anita la fantástica había montado. La Fiscalía pide nueve años de prisión por este último timo, pero se estima que el total de sus trampas podrían ascender a los siete millones de euros. Se esconde solo de la justicia, porque a ciertos medios de comunicación sigue cogiendo el teléfono, y a otros pocos hasta concede entrevistas.Es el arquetipo del narcisismo manipulador, salpicado de teatralidad y grandilocuencia. No solo estafaba, también alardeaba. Y seguía y seguía. La mentira patológica sumada al ego inflado y a la falta de empatía. El ejemplo perfecto de que las apariencias engañan. Ahora, la justicia la aguarda. Tras dos décadas delinquiendo, puede que al fin llegue a saldar la cuenta que la acorrala.